martes, 19 de septiembre de 2017

Lo que no se suele ver

Llevo tiempo pensando en las relaciones D/s de algunas parejas a las que leo en blogs, me pregunto cómo serán sus reglas, sus personalidades, a qué se dedicarán, etc. y, entre otras cosas, es por ello que me gusta leerlos. Soy una persona curiosa... el que esté libre de pecado... todavía está a tiempo de pecar.
El otro día reflexionando sobre ello pensé que se escribe sobre muchos temas pero no leo apenas sobre cómo se solucionan los problemas o las desavenencias en este tipo de relaciones (donde seguro que las hay, como en todas). Quizá sea porque a nadie le suele gustar airear los conflictos conyugales o los internos propios, no lo sé.

El caso es que a veces siento que tendemos a ver las cosas tan idílicas como se muestran sin pensar en lo que hay detrás. Contamos cuán lejos hemos llegado o la evolución positiva de una trayectoria pero no cuanto esfuerzo nos ha costado y los obstáculos que hemos tenido que sortear. No sólo en esto, en todo.

En nuestro caso, desde que empezamos a vivir juntos sabíamos que queríamos llevar la D/s más allá del dormitorio, pero pasó un año antes de que diésemos el paso. En esos momentos tuve muchas dudas de si lo íbamos a hacer alguna vez y fue un tiempo en el que llegué a sentirme realmente frustrada... Al final entendí que, por cómo nos sentíamos y por lo que ocurría en nuestras vidas en general, no era nuestro momento. 

Cuando empezamos a llevarlo más allá de las “sesiones” se me olvidaban tantas veces mis deberes diarios que Sión sentía que no me lo tomaba en serio y yo lo viví como un fracaso, hasta que lo hablamos. Así llegamos a la conclusión, por ejemplo, de que él se seguía sintiendo mi Amo aunque le tutease en lugar de tratarlo de usted y a mí no me era necesario para considerarlo como tal y tenerle el mayor respeto que puedo tener por alguien. Hasta no hace mucho necesitaba un anillo en el dedo para saber cuando no podía desobedecer sus órdenes, ahora no lo llevo y con su lenguaje corporal ya lo voy captando. 

Para llegar a eso han sido meses de fijarme mucho en él y preguntarle, así voy aprendiendo en qué temas o en qué momentos ordena en lugar de sugerir o pedir. Aún así no siempre distingo lo uno de lo otro y, en ocasiones, eso nos crea sensaciones negativas a ambos. A él porque piensa que es una desobediencia deliberada y no es una persona que en depende qué cosas le guste insistir, de hecho suele hacer lo contrario, y a mí porque eso lo vivo como un alejamiento por su parte y me duele. Sin embargo lo intentamos hablar cuando sucede para buscarle solución. Como estas podría explicar más pero creo que es demasiado tedioso. 


Para lograr algo complicado normalmente primero se erra y nadie nace aprendido ni empatizando tanto con otra persona como para que todo salga a derechas desde un inicio, es un proceso de aprendizaje por parte de ambos, cada cual desde su posición.

Yo pienso que para llegar a esas relaciones que vemos tan idílicas en algunos blogs hay que trabajar duro y que no siempre las cosas van perfectas por idiosincrasia, que todos tenemos momentos buenos, no tan buenos, momentos en los que no sabes cómo o qué, momentos en los que te estancas, te frustras, momentos en los que haces un parón para luego poder ver con perspectiva... y al final todo es un proceso necesario para llegar a nuestra zona de confort. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Las mujeres también cantan canciones


Corazón de melón,
aunque quizá no le encuentres sentido te digo,
sabiendo que ahora sólo puedes leerme, 
que todo me sabe a ti y si no estás muero de sed,
porque comerte siempre es un placer,
porque mis labios de fresa son el sabor de tu amor,
porque sólo tú puedes comer naranjas en agosto,
y porque nada me gusta más que túuuu...
¡See you tomorrow and good luck!

viernes, 1 de septiembre de 2017

Juguemos

Un día dije "eres más inteligente que yo, imaginativo desde luego no, pero sí más listo así que quiero que juguemos a un juego porque últimamente no hacemos cosas nuevas, quiero jugar a la incertidumbre. No saber cuando, cómo ni qué. Un juego de sorpresas, que tenga la creatividad de los buenos juegos y de los juegos crueles, en el cual llevas ventaja por tu condición, claro" y él sólo soltó una carcajada con una mirada que me erizó el vello y se marchó.

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Un día mientras comíamos me preguntó la capital de Afganistán y no la supe, sonrió. Me pareció una chorrada. Dijo que me pusiera boca abajo sobre su regazo y lo miré con desconcierto y enfado, no entendía nada.

- ¿No querías juegos? Has perdido y así es este juego.
- ¿Quién lo dice?
- Yo.
- ¿Por qué pones sólo tú las reglas?
- Porque tengo ventaja por mi condición, ¿recuerdas? Los juegos son como yo quiera que sean y si no querías empezar la partida haberlo decidido antes, tienes muy mala costumbre de meterte en situaciones sin pensarlo. Muévete.

Me tumbo sobre sus rodillas, me baja las bragas y me azota, cuando me lo permite me levanto indignada. Hago ademán de subirme las bragas pero me lo niega con la cabeza y una sonrisa lasciva y me siento tal cual a terminar de comer.

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Llego a casa después del trabajo, es tarde y estoy cansada, quiero cenar e irme a dormir, mañana me espera otro día duro. Abro la puerta y ahí está sonriente, me da un beso en los labios con una cuerda en la mano y me pone las manos a la espalda.

- ¿Qué haces?
- Jugar.

Ya no pregunto, sé que no habrán respuestas. Me ata las manos y me hace una coleta. 

- ¿Tienes hambre?
- Sí.
- Bien, porque sé que te encanta lo que hay hoy para cenar, te he atado las manos porque para estas cosas eres bastante torpe y sueles caer en la tentación de desobedecer. Creo que no hace falta que te explique como se juega. 

En el suelo del salón hay dos platos y un vaso con paja. Es comida china, uno tiene arroz y el otro pollo. Nunca he comido así, creo que tengo arroz hasta dentro de la nariz y salsa en la camiseta y me cuesta agacharme porque a veces pierdo el equilibrio, pero me lo he comido. Me quedo de rodillas mirándolo con una mirada de triunfo mientras me dirige una sonrisa burlona.

- Enhorabuena, el premio es dejar que me hagas una felación. 


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Han pasado tres días, parece que la cosa está tranquila. Hoy la ciudad se ve preciosa toda iluminada así que vamos a tomarnos unas copas de vino al fresquito de la terraza. Llevo una camiseta y unas bragas, disfrutamos el momento, nos contamos cosas triviales, divertidas, absurdas... Me pregunta si quiero otra copa de vino y asiento. Sube con la botella de vino y me sirve otra copa. Adoro este rosado, me relajo tanto que me quedo anonadada mirando la catedral. 

- Quítate las bragas.
- ¿Qué?
- Quí-ta-te-las-bragas - Me dice en tono autoritario. 
- ¿Es otro juego?
- ¿Crees que estoy jugando? - Responde con semblante entre serio y enfadado.

No respondo, me quito las bragas lentamente, me siento y doy un sorbo a la copa de vino.

- Abre las piernas. 

Obedezco. Pone un bombón entre mis piernas, tocando la vagina pero sin llegar a introducirlo.

- Ciérralas.

Pasa un rato y seguimos charlando como si nada hubiese pasado. Me separa las piernas, el bombón está completamente deshecho y vuelve a poner otro. Me siento pringosa, odio esa sensación y él lo sabe. Ahora mismo me doy un poco de asco, desde luego no es nada sexy. 

- Ve a la habitación.

Me dirijo a la habitación apretando los muslos para que el bombón no se caiga.

- De rodillas. 

Si es complicado que no se caiga andando de rodillas ya ni te cuento. Voy muy despacio. Me coge y me pone encima de la cómoda abriendo las piernas.

- Muy bien, ¿susto o muerte?
- Muerte.
- Vaya, con lo que me apetecía azotar ese coñito pringoso - dice con sarcasmo. 

Se arrodilla y empieza a lamer el chocolate hasta llegar a la vagina. Odio que haga eso, nunca me ha gustado que me lo hiciese nadie. Intento tirar de él hacia arriba, se pone de pie e inclina mi cabeza tirándome del pelo hasta que mis ojos quedan mirando los suyos.

- ¿Tengo que hacerte algún recordatorio?
- No Amo.

Termina lo que ha empezado. 


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Estoy en la ducha, él abre la puerta del baño, lleva un papel y un bolígrafo en la mano, el set de plugs que ordena por tamaño y lubricante.

- Cuenta de siete en siete y cuando quieras para. 

Lo miro con enfado y mal humor mientras me sigo enjabonando el pelo. 

- Siete, catorce, veintiuno, veintiocho, treinta y cinco, cuarenta y dos - me río para mis adentros pensando que si piensa que soy tan estúpida que no me sé la tabla del siete va listo - cuarenta y nueve, cincuenta y seis, sesenta y tres, setenta, setenta y siete, ochenta y cuatro, noventa y uno, noventa y ocho, ciento cinco - empiezo a cansarme - ¿en qué número gano?
- Te he dicho que cuando quisieras pararas de contar.
- Quiero parar.
- Ahora a partir del número en que te has quedado cuenta hacia atrás de catorce en catorce y no puedes contar con los dedos ni tardar más de cinco segundos entre número y número. 
 - Noventa y uno, setenta y siete...
- Para, has excedido el tiempo, sal de la ducha. 

Salgo y me cubro con la toalla. En el papel unas cuantas rayas, las cuenta y pone los dedos como si contara los plugs.

- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis - vuelve al primero - siete, ocho, nueve... 

Se detiene en el diecisiete, no es el más grande pero tampoco el más pequeño, ni el mediano. 

- Ahora no estoy preparada además este juego no tiene ninguna lógica - me quejo. 
- Siento que este juego no tenga tu lógica, ponte en la posición que más te apetezca. 

Algo me dice que estaré bastante rato para que entre entero así que decido apoyarme cómodamente sobre el mármol que hay al lado del lava manos, abro las piernas y mis nalgas. Empieza a meterlo suavemente, pensé que sería más bruto, cuando está llegando al final noto la tirantez en mi culo, siento placer y dolor y no sé cual gana. Acaba de meterlo.

- Acaba de ducharte.
- ¿Cuando acabará este juego? Empiezo a cansarme y a veces no me gusta nada.
- Piensa cómo puede tener un buen final.
- ¿Me lo puedo quitar ya? - digo malhumorada.
- Piensa bien en lo que voy a decirte chica inteligente e imaginativa, aquí las cosas SIEMPRE son como YO decido. 

Medito mientras lleno la bañera, él no suele advertirme, ni decirme que piense, no es su estilo. Le doy vueltas. Meto la cabeza en el agua, oír todo como si estuviese a kilómetros de distancia me relaja. Me incorporo de golpe.

- Sión - grito, él se acerca a la puerta - perdóname, no tendría que haberte exigido jugar a nada, tu eres mi Amo y quien decide las cosas, lo siento mucho. 
- Puedes proponer, sabes que siempre te escucho pero nunca exigir, sabes que no eres quién. 
- Lo sé, lo siento.
- Sal, estás arrugada. 









sábado, 19 de agosto de 2017

XConfessions: Dominance & Submission


Erika Lust ha sido un gran descubrimiento, sus vídeos y películas son distintas a lo que estamos acostumbrados a ver. Personalmente el erotismo de las escenas me ha encantado. La película consta de varios capítulos, cada uno es una historia distinta, algunos están creados en base a fantasías que algunas personas han mandado a la productora para luego verlas plasmadas en película. Si bien es cierto para mi gusto falta más dominación masculina. Dejo el enlace donde se puede acceder al trailer.

https://store.erikalust.com/es/xconfessions/822-xconfessions-dominance-submission.html

Estaremos encantados de que compartáis con nosotros producciones similares relacionadas con el BDSM.

martes, 1 de agosto de 2017

Intensa-Mente

Llevo muchos años imaginando situaciones, fantaseando acerca de cosas que me gustaría que pasaran, otras que tenía claro que no iban a suceder. A veces no es pura fantasía si no la idealización de situaciones por las que pasar. Imaginando segundo a segundo, sentimientos, pensamientos, entorno... todo tan detallado como si pudieses vivir una película que puedes rebobinar y adelantar a tu antojo. Esto me genera placer, mucho placer pero, he llegado a la conclusión de que no hacerlo o hacerlo poco, es mejor. ¿Y porqué? Pues porque cuando has imaginado tantas veces una situación con sus múltiples variantes, cuando llegas a ella, nunca es tan intensa como pensaste. Mi trabajo es estresante, pasamos por situaciones vitales por las cuales lo anteriormente citado es un arma para perfeccionar tus actuaciones y adelantarte a los acontecimientos, para que, llegado el caso, no te sorprenda nada, los nervios no te traicionen y puedas ofrecer servicios de mejor calidad. Sin embargo, en situaciones reales me lleva a pensar que lo iba a vivir con una carga sentimental más importante, cosa imposible si tu mente se ha acostumbrado a ello. Aunque en ocasiones sea una mezcla de sensaciones con matices desagradables me gusta pasar vergüenza, estar en tensión, la incertidumbre, las cosquillas que te produce la adrenalina en el estómago cuando pasas por una situación estresante... Y es por esto por lo que voy a darle el alto a mis pensamientos, para sentir más intensamente.


 Imagen relacionada

lunes, 24 de julio de 2017

El pasado, ¿pasado está?

Hoy he leído un post que me ha removido muchos sentimientos y me ha hecho llorar no sé si de pena, de consuelo o de desconcierto. Trata sobre una mujer sumisa que describe como en su infancia y adolescencia empezaba a tener tendencias sumisas y las situaciones que se le daban y cómo se sentía. Lo cierto es que me siento muy identificada porque yo hacía cosas parecidas y sentía algo similar desde muy pequeña como es la vergüenza, la culpa, la rabia, la frustración, el miedo y el deseo al imaginar o excitarme con situaciones o escenas que podríamos considerar D/s o BDSM.

Cuando tenía 7 años pasaba los veranos jugando con una amiga a que eramos azotadas por unos secuetradores y con más temprana edad a unos médicos un tanto diferentes al resto de niños. Sobre los 10 años descubrí por error (cuando aún grabábamos las películas de la tele) una película que me gustaba mucho de Rocco Siffredi donde “sometía” y sodomizaba a una chica rubia, me encantaba ver como le tiraba del pelo y la azotaba a la vez que la embestía. Cada vez que la veía la rebobinaba hasta el punto donde me la encontraba, para que no se dieran cuenta de que la veía. A los 13 años con internet empecé a descubrir relatos sobre D/s (en casi todos predominaba el spank). Algunos me encantaba leerlos y luego me masturbaba imaginándolos, sin embargo, después del disfrute me invadía un gran sentimiento de culpa y de miedo por si alguien descubría que había estado merodeando por esas páginas (¿cómo me podría gustar que me azotasen y me obligasen a hacer algo? ¿qué iban a pensar de mí mis familiares? ¿y la gente? ¿era una enfermedad?). Desde luego normal no era, mis amigas hablaban de chicos y de sexo desde que tenía 14 años y no lo hacían del modo en el que yo me lo imaginaba. También tengo que decir que leyendo algún relato BDSM lloré por pena de la persona que desempeñaba el rol de “sumis@” porque me parecían muy heavys ya fuese porque había sangre por el medio o situaciones que yo consideraba en aquellos momentos que eran no consentidas y en esos momentos me prometía a mí misma que jamás lo llevaría a cabo pero la curiosidad y la excitación que me producía algunos relatos hacía que volviese a leerlos.
Con 16 años descubrí en el chat de terra que había unos nicks muy raros que ponía “Amo-...” y empecé a preguntar, bueno, más que a preguntar a molestar porque no creo que estuviesen interesados en contarme nada con esa edad, hasta que a los 17 cuando empecé la universidad y salí del domicilio familiar tenía más libertad para buscar información y descubrí que había un canal llamado sumisión y se abrió más mi mente. Empecé a charlar con algunas personas a las que le gustaba la D/s y me enseñaron mucha teoría, también me advirtieron de que este mundillo también tenía peligro y más para alguien de mi edad. Descubrí fetlife y una infinidad de cosas que desconocía, cosas que imaginaba pero que nunca me había atrevido a escribir siquiera (y es que hay cosas que aún me cuesta verbalizar).
Pasé una temporada (más o menos hasta 22 o 23) donde intenté tener relaciones vainilla, de verdad que me esforzaba por que me resultasen satisfactorias, pero lo cierto es que me aburría como una ostra, tanto en el plano psíquico porque necesitaba un poco de tira y afloja (si bien es cierto que dí con personas que solían ceder casi siempre a mis apetencias), como en el plano sexual. El sexo al uso no me motivaba y no me atrevía a contar mis fantasías más ocultas por lo que me limitaba a tenerlo muy de vez en cuando con ellos y por otro lado ya me las apañaba sola. Siempre había pensado que una relación de pareja no era compatible con el BDSM porque era algo antinatural y oscuro que no podía salir a la luz hasta que me dí cuenta chateando que había personas que sí concebían tener una relación BDSM fuera del sexo y ví que algunas hasta iban bien (o eso parecía). Yo había tenido un par de experiencias muy breves y no demasiado buenas con el BDSM (si es que se puede llamar así porque de lo súper básico no pasamos) por lo que también seguir intentando abrirme a alguien como para que supiera mis secretos más ocultos y además no sólo conociese mi “yo sumisa” si no también mi “yo de calle” era algo que deseaba con todas mis fuerzas y a la vez me aterraba hasta que conocí a Sión que primero me conquistó como persona y luego se ganó mi confianza para avanzar.


Volviendo a lo anterior tengo que decir que admiro a esa mujer porque ella ha sido capaz de progresar y alcanzar lo que anhelaba sin sentir esa retahíla de sentimientos nocivos que yo aun sigo sintiendo a veces (no siempre y sólo con algunas cosas) pero siguen ahí anclados a mi yo. Admiro mucho que haya sido capaz de aceptarse tal y como es y hacerlo público. Por otro lado mi parte analítica me lleva a pensar por qué una persona desde tan pequeña puede desarrollar ese tipo de tendencias. Seguro que muchas más personas han sentido o vivido situaciones desde pequeños que dejaban entrever este tipo de tendencias, ya sean dominantes o sumis@s. Una vez alguien me contó que de pequeño fantaseaba cuando estudiaba historia con el hecho de la esclavitud, se imaginaba dominando a las esclavas. Si es algo que desarrollamos desde tan pequeños ¿habrá algún tipo de medio que “promueva” este tipo de personalidades? ¿puede ser algo que venga predispuesto en los genes como la probabilidad de padecer cáncer por ejemplo? El hecho de pensar que podemos sentirnos así desde tan pequeños es algo que me sorprende y desconcierta.  

miércoles, 19 de julio de 2017

Azote y Café

Hoy mi Amo me ha enseñado un vídeo que me ha gustado mucho. Es una entrevista a una sumisa joven que vive en un 24/7 con su marido y cuenta un poco la evolución de su sexualidad, cómo se iniciaron, etc. En ciertos aspectos creo que muchas personas podemos sentirnos muy identificadas con lo que explica, diría más pero es mejor verlo por uno mismo:

lunes, 17 de julio de 2017

Estirando los límites

No había sido su mejor semana. Después de faltar a sus obligaciones durante varios días, decidió desafiarme a llegar a un límite que ella creía no tener.

Quise mostrarme benevolente y le advertí sobre lo inapropiado de su actitud. A pesar de ello, persistió en su insolencia, por lo que no me dejó otra salida que aplicar un correctivo adecuado a su comportamiento.

Con el primer azote, entendió lo equivocado de su conducta e intentó enmendar su error, pero la indulgencia no era una opción, necesitaba un severo correctivo.
Aún recuerdo como se le demudó la cara al ver las pinzas. Aunque intente ocultarlo, las detesta y pensé que así recordaría cual es su lugar y como debe comportarse. Me gusta ver como cierra los ojos y se muerde el labio para no decir ninguna barbaridad. Sabe que debe mantener unos buenos modales.

Acabó suplicando que parara y reconociendo lo inapropiado de su actitud. Desde entonces no ha vuelto a desobedecer las normas que tiene impuestas.

Resultado de imagen de mujer atada

jueves, 8 de junio de 2017

Redes Sociales

En este post me gustaría hablar de las redes sociales. Sé que hay algunos grupos creados en whatsapp, telegram y otras aplicaciones del estilo pero no voy a entrar en detalle, entre otras cosas porque no formo parte de ninguna y, por tanto, no puedo opinar. Últimamente he visto que alguna app se esta haciendo para encuentros. Al margen de estas, me gustaría hablar sobre algunas de las redes sociales de las que soy partícipe.

La primera que quiero mencionar es Fetlife (creo que es la más antigua) tiene muchas cosas muy buenas como que es internacional, creo que es la que más participantes tiene. Se han creado muchos grupos donde se tratan temas muy interesantes (algunos por comunidades, otros por temáticas, varios donde se debate y, además, puedes ver eventos que se realizan sobre la temática en distintas ciudades, etc) pienso que no deja indiferente a nadie puesto que he encontrado grupos de lo más variopintos. Un fallo que le veo es que, en caso de que quieras buscar personas con determinadas características no tienes cómo realizar un filtrado, tienes que ir viendo perfil por perfil. No entraré en más detalles sobre esta porque creo que ya es muy conocida.

La segunda que quiero citar es dominaciónworld, para mí una página de contactos extraordinaria y, en mi opinión, muy desaprovechada, ya que, si la comparamos con Fetlife, tiene menos usuarios pese a ser internacional también. Asimismo tiene grupos, puedes exponer tus gustos, fotos, vídeos, hay un apartado de chat como el de Facebook y otro de blogs muy interesante. Lo que más me gustó de esta página es que puedes buscar contactos ya sea por rol, por parejas, o por ubicación (al abrir el mapa de tu zona te salen las personas que hay cercanas a ti). Otra de las cosas que me gustó es que puedes seleccionar tu privacidad del perfil y filtrar para qué tipo de usuarios puedes estar o no visible, lo que te permite realizar un cribado importante y evitar esa sobrecarga de solicitudes de amistad fútiles.

La tercera que también me gusta mucho es el Palacio del BDSM, también se puede filtrar la privacidad, buscar amistades por las afinidades, hay blogs, eventos, foros, salas de chat, etc. en cierto modo, es parecida a la anterior.

Por último dejar el nombre de otras que, personalmente no me han gustado mucho pero que, como cada persona es un mundo, quizá a alguien sí le sea de interés: social BDSM, Mansión BDSM, flechazos BDSM y someteme. Probablemente hayan otras pero estas son las que, para mí, han sido más accesibles.


miércoles, 31 de mayo de 2017

Retrospectiva

Estos días he estado leyendo numerosos blogs y páginas web que tratan sobre humillación en BDSM, he dejado de lado aquellos que la utilizan como método de castigo, lo cierto es que me he llevado una sorpresa porque, o bien se trata el tema en general como el objetivo a nivel emocional, las precauciones a integrar (lo típico de si es verbal no recurrir a palabras que denigren el aspecto físico, ni a cosas por las cuales el/la sumisa/o se sienta acomplejado, etc para no provocar un daño psicológico más que a una humillación que pueda resultar excitante) o bien sí que profundizan en ejemplos pero una gran mayoría lo hace sobre la humillación masculina o sobre el convencionalismo de la humillación verbal femenina (zorra, puta, etc). La definición de humillación me ha resultado cuanto menos curiosa:

1. tr. Inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento.
2. tr. Abatir el orgullo y altivez de alguien.
3. tr. Herir el amor propio o la dignidad de alguien.
4. prnl. Dicho de una persona: Pasar por una situación en la que su dignidad sufra algún menoscabo.
5. prnl. desus. Arrodillarse o hacer adoración.

Una de las definiciones de vergüenza es “turbación del ánimo ocasionada por la conciencia de alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante” lo que me lleva a hacer la reflexión de que algunas cosas que me producen vergüenza me excitan, lo cual me hace sentir más humillada. Si bien es cierto que cada cual la vive de un modo distinto, me resulta curioso que no se trate este tema de forma más explícita.

Considero que los ejemplos hacen que las cosas se disciernan mejor, aunque no esté a favor de airear mi vida privada, expondré uno. Charlaba a menudo con un amigo dominante desde los 16 años, lo cierto es que yo en algunas ocasiones había sido bastante descortés con él llegando a ser incorrecta e hiriente (la confianza da asco) y siempre me decía que me comportaba como una malcriada y que todas esas cosas se las anotaba para darme en algún momento el castigo que me merecía, tras lo cual yo siempre me reía y le decía que algún día pensando que ese día nunca iba a llegar. Bien, cumplí los 21 años y me desafió para “saldar” mis deudas y yo, tras mucho pensarlo, accedí. Estaba en su casa y me dijo que me arrodillara en el suelo y me recostara sobre la cama. Estando en esa posición me bajó los leggins y las bragas y me empezó a azotar y sermonear acerca de que seguía teniendo una actitud altiva, soberbia y que en numerosas ocasiones continuaba comportándome como una maleducada (no es que yo tuviese ese concepto de mí misma, cierto es que en algunas circunstancias sí lo había sido frente a algún comentario o actitud suya hacia mí que no me había gustado, pero no era lo habitual) y que, el hecho de que me siguiese comportando como cuando tenía 16 años, me hacía merecedora de unos azotes. Cuando terminó me preguntó si estaba bien... Qué decir, no podía ni responder, mis pensamientos iban a mil por hora, me sentía avergonzada porque con 21 años ya te crees muy mayor y aquello era realmente humillante (a mí nunca me habían dado unos azotes en un contexto así), por el aquél entonces sentía que me encontraba en una posición ridícula, me escocía el derrière, me acababan de sermonear como se hacía antiguamente a los niños y me preguntaba qué hacía allí pero, a la vez, sorprendéntemente estaba más excitada de lo que nunca había estado. Después de aquello me atreví a probar el spank sin el resultado esperado y estuve dándole vueltas mucho tiempo con la incógnita de porqué aquella vez me excitaron tanto unos azotes y ahora no lo hacían... hasta que descubrí (y me costó mucho aceptar) que no eran los azotes, si no la situación de subordinación, doblegamiento y humillación lo que me llevaba a ese estado que tanto me gustó.


Imagino que hay mujeres a las que les humilla que les hagan comer del suelo, otras a las que lo hace que las insulten, otras a las que les hagan vestir de criadas, llevar el plug puesto a la compra, no sé, me vienen muchas cosas a la mente pero es un tema que no veo que se hable en demasía y me produce curiosidad, si alguien comparte experiencias ya sea en público o en privado (conversaciones por email), sabe de algún blog o foro, estaré realmente agradecida.

domingo, 14 de mayo de 2017

Saber ubicarse

Una de mis dificultades es distinguir cuando estamos en modo pareja (siempre con las reglas acordadas que se tienen que cumplir en todo momento) y en modo “sesión”. Lo expreso de esta forma porque, en la cotidianidad de nuestra relación se dan situaciones por las cuales mi Amo puede pedirme algo y a veces ser, o no, una orden más que una petición y yo no comprender realmente qué es.

Algunas personas, para marcar el cambio, nos habían propuesto llamarnos por nuestro seudónimo. Sopesamos la idea pero la rehusamos porque cuando se queda una tarde, un fin de semana, etc. los momentos están más delimitados y, añadiendo que soy una persona un tanto despistada, sé que no es complicado que, en algún momento, se me escape el seudónimo en un lugar inadecuado cosa que nos podría meter en un aprieto.

La solución que hemos adoptado finalmente es un anillo convencional. Dado que nunca llevo anillos ni pulseras es algo que, cuando lo llevo puesto, no me incomoda pero sí me resulta notorio y por tanto me recuerda en qué posición me encuentro. Mientras mi Amo no ordene lo contrario lo llevo colgando en un collar para tenerlo siempre a su disposición.

domingo, 7 de mayo de 2017

Anuncios polémicos

Hay y han habido muchos anuncios polémicos por parte de muchas marcas que actualmente están en el mercado, sin embargo, hay uno en especial que me gustaría compartir porque me fascina su carga erótica y la elegancia con que han plasmado la escena. Espero que os guste.


http://www.harpersbazaar.es/moda/tendencias/gucci-tom-ford-publicidad-escandalo-primavera-2003



jueves, 4 de mayo de 2017

Post en directo

A cuatro patas, con los ojos vendados, un vibrador con mando a distancia en su vagina y un gracioso y elegante rabito de conejo en su gracioso y elegante culo, así se encuentra samara en este momento. Hace unos días me comentó, durante una de nuestras habituales conversaciones (uno de los puntos positivos de la convivencia) que últimamente se excitaba especialmente con las prácticas en las que era humillada, algo que estimuló esa faceta mía, que hasta ahora no había podido mostrar en toda su plenitud.

Así la cosa, se me ocurrió escribir este post mientras la uso como escabel, para dar a conocer al ciberuniverso esta nueva dimensión de nuestra relación. La humillación me parece un punto fundamental de una relación BDSM, ya que supone el ofrecimiento total del sumis@, renunciando a sí mism@, para entregarse por completo a los deseos de su Am@.

No recuerdo cuando comenzamos con las prácticas de humillación, pero hace unos meses no se me habría ocurrido pensar que samara pudiera excitarse con este tipo de experiencias. Lo cierto es que samara se mostraba escéptica frente a los elementos de humillación cuando comenzamos con nuestra relación y en el transcurso de la misma ha tenido el placer de probarla, gracias a que en mi afán de someterla, no he escatimado recursos humillantes. Espero que en futuras sesiones, se sienta igualmente excitada a medida que sigamos probando nuevas prácticas, no porque sea un principio fundamental en la relación, sino porque ello permitirá aumentar su entrega y poner de manifiesto su obediencia.


domingo, 23 de abril de 2017

23.04

Hay algo en ti que no puede dejar de pensarlo, una idea que recorre tu mente y sacude tu cuerpo. Una sacudida que duele pero que a la vez te agrada y que cuando finaliza vuelves a anhelarla. Te acostumbras al vacío. Pero realmente al vacío jamás te acostumbras y ahora ya no buscas sacudidas. La idea crece en tu mente y se propaga como un cáncer. Ahora deseas electricidad y no pararás hasta encontrarla. “Hallaste en mí lo que crees que necesitas, lo que no sabes querida, es que mi electricidad, entre otras cosas, puede quemar y arrasar todo a su paso”. Vacilante notas el corazón en tu garganta y un nudo en el estómago te hace dudar. El azar es caprichoso. Él es paciente y con su sonrisa malévola se torna hacia la salida. Las palabras resuenan en el lugar “bien pues, arrasémoslo todo, al fin y al cabo lo peor que puede suceder es que haya que volver a construir”. Sus carcajadas auguran fuego. Ni el mejor hielo puede resistirse al calor. Y es aquí queridos amigos donde empieza la transformación.
Por ti y para ti. Evapórame para que pueda mojarte como nunca jamás nada lo ha hecho.Gotas que se funden al tocar suelo. Ríos que corren su cauce. Mares que bañan la tierra hasta llegar a los extremos donde, a tu capricho, me convierta en el hielo que un día fui. 
Tu eres la energía que impulsa mis cambios, eres mi ilusión de ser. Asolemos nuestro mundo para que, juntos, podamos volver a levantar algo tan grande que hasta el nihilismo tenga que retractarse.

domingo, 19 de marzo de 2017

Libros eróticos

He leído pocos libros eróticos de BDSM pero innumerables sinopsis y es por eso que me gustaría hacer una reflexión sobre ello. 
Está claro que los libros son ficción, sin embargo, de vez en cuando echo de menos un poco de realismo (al margen de las sesiones propiamente dichas) en lo que a las interrelaciones personales se refiere.
El perfil de la sumisa suele ser una chica joven, físicamente perfecta, inteligente, educada,  que parece fuerte pero es frágil, que normalmente parte de poca o ninguna experiencia en el mundo BDSM pero que, sorprendéntemente de primeras no tiene excesivos límites claros y que, además, en poco tiempo los acaba sobrepasando.
El perfil del Amo normalmente tiene mucha experiencia y es joven, fuerte, esbelto, guapo, educado, adinerado y con un sentido arácnido en cuanto a necesidades, pensamientos y sentimientos de la sumisa se refiere. En unos cuantos de los que he leído en su infancia ha sufrido malos tratos en su ambiente cercano o viene de una familia desestructurada.
El azar suele ser quien les lleva a conocerse, hay una fiesta por el medio, problemas porque uno de los dos no esperaba más que sesiones y sexo pero lucha con sus sentimientos porque crecen de manera desmesurada por la otra persona (cosa inusual en el sujeto) y finalmente sucumben a ser felices y comerse azot... digo perdices.
Me gustaría un libro más común donde mostraran una convivencia 24/7 en casas que no sean mansiones con mazmorras. El BDSM en una casa donde haya que cocinar, poner la colada, limpiar, esas cosas que suele hacer la gente de clase media en casa.
Actualmente estoy leyendo un libro llamado “Sí, mi Señor” que me está gustando bastante (sí, me atrevo a escribir sin haberlo terminado) y del cual tengo que hacer alabanza en algo y es que por fin la protagonista en la que se fija el apuesto Amo no es una barbie, es una chica físicamente normal, sí, extremadamente inteligente, pero por algo se empieza... 

Un día cualquiera

Estamos en la habitación. Hace calor por lo que sólo llevo la ropa interior, una camiseta y el pelo recogido. Me pone el collar con la correa. Tira de mis bragas y anuda las cuatro cintas a los dos tobillos y las dos muñecas. Recibo la orden clara de tumbarme en la cama mirando hacia arriba. Me ata las manos a los pies quedando con las piernas abiertas. Se posiciona en mi cabeza quedando su escroto en mi boca. Mete algo en mi vagina y después en mi ano, volvemos al jengibre. Siento excitación. Sé lo que debo hacer y pongo mucho esmero en hacerlo bien, después de lo del lavavajillas no puedo permitirme ponerme caprichosa así que lamo con ahínco todo lo que se me ofrece. Tras un largo rato retira las cintas y me ordena ponerme a cuatro patas. Noto los azotes con el cepillo, esta vez más fuerte que otras veces, se va enrojeciendo mi piel, escuece, pica y coge volumen. Ahora el flogger, no me gusta mucho porque no controla demasiado a dónde van los azotes pero esta vez lo agradezco, si fuesen en el mismo lugar donde han caído los demás azotes tendría un problema. Cuando termina tira de la correa haciendo que baje de la cama a cuatro patas y me indica recoger con la boca las bragas del suelo. Obedezco. Tira de la correa con un gesto que indica que suba a la cama a cuatro patas. Entra en mí, estoy excitada, me encanta, quiero correrme y lo pido como sé que debo hacerlo. No sé que me sucede pero a pesar de la orden de que termine no lo consigo. Pone todas las bragas dentro de mi boca un tanto enfadado mientras me reprocha no haberle obedecido. Ahora estoy a cuatro patas y empieza a darme fuerte. No sé si siento más dolor o placer. Gimo. Vuelvo a suplicar que me deje correrme pero la respuesta es “No”. Me cuesta, intento pensar en otras cosas pero no puedo. Consigo controlarme. Al rato me ordena que me corra y termino. Las contracciones del orgasmo hacen que el jengibre me escueza más. Termina mi Amo. Me encanta oírlo terminar. A veces con tan sólo rozarle el pecho puedo sentir su corazón latiendo desbocado. Vamos a la bañera donde casi siempre termina nuestro ritual. Me besa, siempre me besa al final. Hasta ahora me ha parecido siempre una cosa rutinaria, como que me lo merecía, pero ahora escribiéndolo me parece algo de agradecer. A ud, mi Amo, agradezco su cariño infinitamente.

sábado, 11 de marzo de 2017

Estúpido lavavajillas

Terminamos de cenar, hay que poner el lavavajillas. Como de costumbre lo pone Sion porque no sé cómo funciona, gira la cabeza y mira hacia la mesa malhumorado. Me ordena que vaya hacia allí y me señala el cesto de los cubiertos. Lo miro con cara de desconcierto.

- ¿Qué te dije que pasaría la próxima vez que no pusieras bien los cubiertos?
- No lo recuerdo Amo.
- Te dije que te castigaría. ¿Verdad?
- Sí, Amo.

Me coge del brazo y me dirige a la mesa, pone su mano en la espalda reclinándome sobre ella, me me baja las bragas hasta las rodillas y me ordena que separe las piernas. Lo oigo alejarse y subir por las escaleras. Pasa un rato, quizá poco pero se me hace muy largo. No sé que hará. Me pregunto cómo va a castigarme. No es para tanto, tampoco se ha caído ningún cubierto abajo, podría haber sido peor. Lo escucho bajar las escaleras, me abre las nalgas me pone lubricante y vuelve a la cocina. Al regresar me pone el plug, por su brusquedad se nota que está enfadado. Me escuece, debe haberle puesto jengibre. Una vez me lo ha metido entero me lleva frente al lavavajillas y tira de mi cintura haciendo que mi culo quede más expuesto. Noto mi culo ardiendo tras unos azotes con el cepillo grande de madera.

- Ponlo como corresponde.

Me apresuro a cambiar las cosas de lugar y meter las pocas que quedaban mientras recibo otros azotes. No respondo. Es una de las primeras reprimendas que recibo y me siento algo desconcertada dado que es algo que ni recordaba que no debía hacer. Por otro lado me siento algo abochornada porque el recibir un castigo no es algo que me suela suceder. Quizá en el fondo me humille, quizá me sienta como que he fallado, quizá un poco de ambas. Termino la tarea y Sión me ordena que le mire. Me giro hacia él e intento mirarle a los ojos, aunque me es complicado, sin querer la mirada se me va hacia el suelo.

- Bien, espero que hayas aprendido. La próxima vez no seré tan bueno.

Me quedo callada, cuando me siento avergonzada me cuesta hablar.

- ¿Qué tienes que decir?
- No lo volveré a hacer Amo.
- Espero que no se repita.

Me da otro azote y me dice que no lo olvide, después me da un beso y me ordena subir a quitarme el plug.  

lunes, 20 de febrero de 2017

Raíces

El jengibre es una raíz originaria de Asia que se utilizaba con fines medicinales y culinarios hace más de 5000 años. Se le atribuyen propiedades como analgésico, antihemético, antiinflamatorio, expectorante, afrodisíaco, etc. En la época victoriana se empezó a utilizar en las escuelas como castigo adicional para los niños ya que así no podían hacer fuerza con los glúteos al recibir azotes y también se utilizó en desfiles equinos para que el caballo mantuviese la cola en alto. Afortunadamente, esto ya no se realiza.

La raíz o “mano” de jengibre se empezó a utilizar con fines estimulantes y/o eróticos en el BDSM con una práctica conocida como figging y consiste en quitarle la piel a un “dedo” de la raíz que sea bastante ancha y suficientemente larga como para poder darle la forma que deseemos según la zona erógena donde la vayamos a utilizar (genitales, ano, boca). A continuación se moja con agua fría para retirar los restos sobrantes y ya se puede empezar.

Clarificar que, como en todo, hay que tener ciertas precauciones como no dejar aristas que puedan lesionar la piel, no tocarse los ojos tras haber manipulado el jengibre si no se han lavado las manos antes, toda raíz con mal aspecto hay que desecharla, no aplicar lubricantes ni cremas porque eliminaríamos los efectos deseados y, por supuesto, si no se sabe si se es alérgico o no empezar con periodos cortos de exposición.

Hay tres artículos interesantes que he tenido el gusto de poder leer y a los que quería hacer mención porque considero que contribuyen a hacer esta práctica un poco diferente. En el primero lo utilizaban junto al caning con el mismo fin con el que se utilizaba en la época victoriana anteriormente descrita. En el segundo creaban supositorios con zumo de jengibre para poder utilizarlos también fuera de casa y prolongar su efecto. Y en el tercero explican que metiendo el jengibre en una bolsa bien sellada y dejándolo unos días en la nevera hasta que le salga un poco de moho (ojo, no es sinónimo de que se pudra) se aumentan sus propiedades y efectos.

Resultado de imagen de figging

Mi experiencia con el figging empezó la semana pasada, de hecho, ni siquiera sabía qué era pero me sorprendió gratamente. Estaba a gatas encima de la cama con los ojos vendados cuando mi Amo Sión me preguntó si no sentía nada diferente, le respondí que no porque realmente sólo noté algo fresquito y tampoco es algo que me esperara. Al cabo de unos minutos empecé a notar una mezcla de calor, escozor y placer tras lo cual se me disparó la libido de repente... fue una sensación extraña. No sabría decir si desagradable y placentera a partes iguales pero el resumen es que me gustó mucho.  

domingo, 5 de febrero de 2017

Tres simples normas

!Por fin he podido sacar un rato después de tanto tiempo¡ Me ha resultado complicado decidir sobre qué escribir porque Sión no me ha dicho un tema en concreto así que he decidido explicar nuestro ultimo mes (más o menos).
Decidimos llevar el BDSM un poco más allá de lo meramente sexual pero tampoco queríamos poner demasiadas normas dado que, conociéndome, me agobiaría y no sería un objetivo real para mí así que empezamos con tres cosas:

  • servirle la comida desnuda y preguntarle si podía servirle en algo más
  • vestir siempre con leggins o falda a no ser que me autorizase para lo contrario
  • escribirle siempre que salieses de casa o del trabajo

Viéndolo por escrito parece muy sencillo pero el hecho de salir de casa a la mía es algo casi automático... hasta que al rato recuerdo mi nueva norma pero ya he llegado tarde. Cuando me olvidaba era un poco frustrante porque sabía que no había hecho lo que debía y que me impondría un castigo, yo misma lo había aceptado, sin embargo a veces simplemente no me apetecía. Estaba cansada o agobiada por X motivo y por un lado pensaba que me lo merecía y por otro sentía que tenía derecho a cometer algún error. Supongo que con el tiempo se volverá una rutina y me acostumbraré, incluso puede que llegue a gustarme. Hasta que ese momento llegue me esforzaré en hacerlo mejor porque es mi Amo, porque le quiero y porque él así lo quiere.

"Todo debe tender al buen sentido, pero el camino que lleva a él es resbaladizo y difícil de seguir: apartarse un poco es hundirse. Muchas veces la Razón tiene un sólo sendero por donde avanzar"
Nicolás Boileau.


martes, 3 de enero de 2017

Feliz año nuevo

Amo Sión y su sumisa samara os desean un feliz 2017. Un nuevo año marcado por los latigazos en vuestra piel y por la lujuria en vuestras mentes. Que este año os entre de lleno como un plug anal penetra vuestros enrojecidos culos. Paz, amor e ilimitada perversión.