domingo, 15 de octubre de 2017

Definirse

A menudo tendemos a clasificarnos y definirnos dentro de los cánones que esta sociedad ha establecido: am@, dominante, sumis@, esclav@, brat, masoquista, sádic@, little, etc. Podría seguir con esas listas tan largas que hay por ahí pero he llegado a la conclusión de que (aunque no en todos los casos) me parece algo absurdo. Lo mismo hacemos con las prácticas que se incluyen en BDSM. Somos seres dinámicos y podemos ser o nos puede gustar una cosa en un determinado momento y/o situación y eso mismo en otro contexto nos puede resultar desagradable. Es por esto que generalizar a veces no está mal pero considero que nos deja muy incompletos. La primera vez que pensé esto lo vi descabellado porque daba por hecho de que en alguna definición se tiene que encajar... pero cuanto más lo pienso más sentido le veo. ¿Eres sumisa? depende con quién, cuando y en qué, con mi pareja soy sumisa en la mayoría de las ocasiones, otras veces soy muy muy cabezota. ¿Me gusta que me corrijan? Pues ahora diría que sí pero la verdad que lo paso mal con los castigos o correcciones, a veces hasta me enfadan y en alguna otra ocasión hasta me ha gustado ver su demostración de "poder". ¿Te gustan los azotes? Sí y no, los eróticos sí, los impuestos como castigo no. No sé, podría seguir pero lo veo tostón, creo que se ha entendido.

En mi caso al empezar con esto me fijaba mucho en lo que hacían y decían los demás, cosa que no veo mal, al principio vas un poco perdido, pero con el tiempo he visto que las comparaciones son odiosas, entre otras cosas porque si todos siguiésemos los mismos pasos llegaríamos al mismo sitio y parte de la grandeza de esto es el sinfín de posibilidades que se pueden adoptar en función de cómo lo sientas y/o vivas.

Quizá reciba críticas porque no siga el camino habitual o no haga las cosas como la mayoría las suele hacer, pero no voy a vivir mi vida marcada por algo tan extendido en todos los ámbitos como el “siempre ha sido así”. Si finalmente resulta que lo que vivo no es D/s o BDSM simplemente será nuestra relación. Hay quien considera que la unión matrimonial entre homosexuales no es matrimonio, imagino que con esto pasa lo mismo, si no se llama D/s o BDSM quizá será otra cosa. En realidad da igual de cómo se llame, lo importante, al menos para mí, es vivir la vida acorde a lo que me hace estar bien conmigo misma. Esa es mi esencia, o eso intento...


viernes, 6 de octubre de 2017

¿Verdad oculta?

A veces me pregunto por qué nos escondemos tanto. Claro está que socialmente la D/s no esta bien vista y, hasta cierto punto, entiendo y comparto mantener el anonimato. Tengo la sensación de que en esta sociedad últimamente sólo hay lugar para la entereza, la ambición y la autosuficiencia ya sea emocional, económica o social, y, parece descabellado expresar ciertos pensamientos. No es la primera vez que escucho en temas referentes a la D/s que somos gente enferma, que son pensamientos del siglo pasado, que denigran a la mujer (curiosamente se suelen centrar en las mujeres y no en los hombres sumisos) y un largo etc de cosas negativas. Es por esto que hasta cierto punto entiendo que estas tendencias queden en nuestra intimidad. Por otro lado, no se si será el caso de más personas pero sí el mío, llega un punto del camino en el que me gustaría poder hablar abiertamente del tema y poder expresar angustias, preocupaciones, desahogarme o simplemente tener una de esas charlas distendidas cuando sales a tomar café. Uno de los motivos por los que escribo aquí es por el desahogo, podría escribir y guardarlo en mi ordenador únicamente y ceñirme en escribir sobre cosas informativas, relatos y fantasías BDSM, pero me gusta pensar que otras personas me leen y me comprenden. Leo algunos blogs y tod@s parecen content@s en general con sus situaciones, sin embargo, tengo la impresión de que much@s nos nutrimos de sabernos comprendidos, leídos, de sentir que no estamos sol@s en cierto modo, de saber que hay más personas con nuestras tendencias, forma de vida o llámese "X". Esto me genera cierta controversia porque por un lado parece que se intente socializar pero por otro parece que nos sintamos mejor haciéndolo únicamente detrás de un comentario en un post o tras un email y aquí es donde, para mí, pierde todo su encanto. Es curioso que dentro de un grupo de personas que comparten un pensamiento tan complejo como este se mantengan tanto las distancias. Quizá es porque nos sintamos mejor en nuestra zona de confort que nos otorga el anonimato de las redes sociales. 
Antes de finalizar quiero aclarar que con esto no digo que porque a alguien viva la D/s tengamos que "abrirnos" a esa persona, obviamente hablo de personas con las que sentimos que podríamos tener afinidad en su conjunto social y nos apetecería conocer. 

martes, 19 de septiembre de 2017

Lo que no se suele ver

Llevo tiempo pensando en las relaciones D/s de algunas parejas a las que leo en blogs, me pregunto cómo serán sus reglas, sus personalidades, a qué se dedicarán, etc. y, entre otras cosas, es por ello que me gusta leerlos. Soy una persona curiosa... el que esté libre de pecado... todavía está a tiempo de pecar.
El otro día reflexionando sobre ello pensé que se escribe sobre muchos temas pero no leo apenas sobre cómo se solucionan los problemas o las desavenencias en este tipo de relaciones (donde seguro que las hay, como en todas). Quizá sea porque a nadie le suele gustar airear los conflictos conyugales o los internos propios, no lo sé.

El caso es que a veces siento que tendemos a ver las cosas tan idílicas como se muestran sin pensar en lo que hay detrás. Contamos cuán lejos hemos llegado o la evolución positiva de una trayectoria pero no cuanto esfuerzo nos ha costado y los obstáculos que hemos tenido que sortear. No sólo en esto, en todo.

En nuestro caso, desde que empezamos a vivir juntos sabíamos que queríamos llevar la D/s más allá del dormitorio, pero pasó un año antes de que diésemos el paso. En esos momentos tuve muchas dudas de si lo íbamos a hacer alguna vez y fue un tiempo en el que llegué a sentirme realmente frustrada... Al final entendí que, por cómo nos sentíamos y por lo que ocurría en nuestras vidas en general, no era nuestro momento. 

Cuando empezamos a llevarlo más allá de las “sesiones” se me olvidaban tantas veces mis deberes diarios que Sión sentía que no me lo tomaba en serio y yo lo viví como un fracaso, hasta que lo hablamos. Así llegamos a la conclusión, por ejemplo, de que él se seguía sintiendo mi Amo aunque le tutease en lugar de tratarlo de usted y a mí no me era necesario para considerarlo como tal y tenerle el mayor respeto que puedo tener por alguien. Hasta no hace mucho necesitaba un anillo en el dedo para saber cuando no podía desobedecer sus órdenes, ahora no lo llevo y con su lenguaje corporal ya lo voy captando. 

Para llegar a eso han sido meses de fijarme mucho en él y preguntarle, así voy aprendiendo en qué temas o en qué momentos ordena en lugar de sugerir o pedir. Aún así no siempre distingo lo uno de lo otro y, en ocasiones, eso nos crea sensaciones negativas a ambos. A él porque piensa que es una desobediencia deliberada y no es una persona que en depende qué cosas le guste insistir, de hecho suele hacer lo contrario, y a mí porque eso lo vivo como un alejamiento por su parte y me duele. Sin embargo lo intentamos hablar cuando sucede para buscarle solución. Como estas podría explicar más pero creo que es demasiado tedioso. 


Para lograr algo complicado normalmente primero se erra y nadie nace aprendido ni empatizando tanto con otra persona como para que todo salga a derechas desde un inicio, es un proceso de aprendizaje por parte de ambos, cada cual desde su posición.

Yo pienso que para llegar a esas relaciones que vemos tan idílicas en algunos blogs hay que trabajar duro y que no siempre las cosas van perfectas por idiosincrasia, que todos tenemos momentos buenos, no tan buenos, momentos en los que no sabes cómo o qué, momentos en los que te estancas, te frustras, momentos en los que haces un parón para luego poder ver con perspectiva... y al final todo es un proceso necesario para llegar a nuestra zona de confort. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Las mujeres también cantan canciones


Corazón de melón,
aunque quizá no le encuentres sentido te digo,
sabiendo que ahora sólo puedes leerme, 
que todo me sabe a ti y si no estás muero de sed,
porque comerte siempre es un placer,
porque mis labios de fresa son el sabor de tu amor,
porque sólo tú puedes comer naranjas en agosto,
y porque nada me gusta más que túuuu...
¡See you tomorrow and good luck!

viernes, 1 de septiembre de 2017

Juguemos

Un día dije "eres más inteligente que yo, imaginativo desde luego no, pero sí más listo así que quiero que juguemos a un juego porque últimamente no hacemos cosas nuevas, quiero jugar a la incertidumbre. No saber cuando, cómo ni qué. Un juego de sorpresas, que tenga la creatividad de los buenos juegos y de los juegos crueles, en el cual llevas ventaja por tu condición, claro" y él sólo soltó una carcajada con una mirada que me erizó el vello y se marchó.

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Un día mientras comíamos me preguntó la capital de Afganistán y no la supe, sonrió. Me pareció una chorrada. Dijo que me pusiera boca abajo sobre su regazo y lo miré con desconcierto y enfado, no entendía nada.

- ¿No querías juegos? Has perdido y así es este juego.
- ¿Quién lo dice?
- Yo.
- ¿Por qué pones sólo tú las reglas?
- Porque tengo ventaja por mi condición, ¿recuerdas? Los juegos son como yo quiera que sean y si no querías empezar la partida haberlo decidido antes, tienes muy mala costumbre de meterte en situaciones sin pensarlo. Muévete.

Me tumbo sobre sus rodillas, me baja las bragas y me azota, cuando me lo permite me levanto indignada. Hago ademán de subirme las bragas pero me lo niega con la cabeza y una sonrisa lasciva y me siento tal cual a terminar de comer.

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Llego a casa después del trabajo, es tarde y estoy cansada, quiero cenar e irme a dormir, mañana me espera otro día duro. Abro la puerta y ahí está sonriente, me da un beso en los labios con una cuerda en la mano y me pone las manos a la espalda.

- ¿Qué haces?
- Jugar.

Ya no pregunto, sé que no habrán respuestas. Me ata las manos y me hace una coleta. 

- ¿Tienes hambre?
- Sí.
- Bien, porque sé que te encanta lo que hay hoy para cenar, te he atado las manos porque para estas cosas eres bastante torpe y sueles caer en la tentación de desobedecer. Creo que no hace falta que te explique como se juega. 

En el suelo del salón hay dos platos y un vaso con paja. Es comida china, uno tiene arroz y el otro pollo. Nunca he comido así, creo que tengo arroz hasta dentro de la nariz y salsa en la camiseta y me cuesta agacharme porque a veces pierdo el equilibrio, pero me lo he comido. Me quedo de rodillas mirándolo con una mirada de triunfo mientras me dirige una sonrisa burlona.

- Enhorabuena, el premio es dejar que me hagas una felación. 


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Han pasado tres días, parece que la cosa está tranquila. Hoy la ciudad se ve preciosa toda iluminada así que vamos a tomarnos unas copas de vino al fresquito de la terraza. Llevo una camiseta y unas bragas, disfrutamos el momento, nos contamos cosas triviales, divertidas, absurdas... Me pregunta si quiero otra copa de vino y asiento. Sube con la botella de vino y me sirve otra copa. Adoro este rosado, me relajo tanto que me quedo anonadada mirando la catedral. 

- Quítate las bragas.
- ¿Qué?
- Quí-ta-te-las-bragas - Me dice en tono autoritario. 
- ¿Es otro juego?
- ¿Crees que estoy jugando? - Responde con semblante entre serio y enfadado.

No respondo, me quito las bragas lentamente, me siento y doy un sorbo a la copa de vino.

- Abre las piernas. 

Obedezco. Pone un bombón entre mis piernas, tocando la vagina pero sin llegar a introducirlo.

- Ciérralas.

Pasa un rato y seguimos charlando como si nada hubiese pasado. Me separa las piernas, el bombón está completamente deshecho y vuelve a poner otro. Me siento pringosa, odio esa sensación y él lo sabe. Ahora mismo me doy un poco de asco, desde luego no es nada sexy. 

- Ve a la habitación.

Me dirijo a la habitación apretando los muslos para que el bombón no se caiga.

- De rodillas. 

Si es complicado que no se caiga andando de rodillas ya ni te cuento. Voy muy despacio. Me coge y me pone encima de la cómoda abriendo las piernas.

- Muy bien, ¿susto o muerte?
- Muerte.
- Vaya, con lo que me apetecía azotar ese coñito pringoso - dice con sarcasmo. 

Se arrodilla y empieza a lamer el chocolate hasta llegar a la vagina. Odio que haga eso, nunca me ha gustado que me lo hiciese nadie. Intento tirar de él hacia arriba, se pone de pie e inclina mi cabeza tirándome del pelo hasta que mis ojos quedan mirando los suyos.

- ¿Tengo que hacerte algún recordatorio?
- No Amo.

Termina lo que ha empezado. 


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Estoy en la ducha, él abre la puerta del baño, lleva un papel y un bolígrafo en la mano, el set de plugs que ordena por tamaño y lubricante.

- Cuenta de siete en siete y cuando quieras para. 

Lo miro con enfado y mal humor mientras me sigo enjabonando el pelo. 

- Siete, catorce, veintiuno, veintiocho, treinta y cinco, cuarenta y dos - me río para mis adentros pensando que si piensa que soy tan estúpida que no me sé la tabla del siete va listo - cuarenta y nueve, cincuenta y seis, sesenta y tres, setenta, setenta y siete, ochenta y cuatro, noventa y uno, noventa y ocho, ciento cinco - empiezo a cansarme - ¿en qué número gano?
- Te he dicho que cuando quisieras pararas de contar.
- Quiero parar.
- Ahora a partir del número en que te has quedado cuenta hacia atrás de catorce en catorce y no puedes contar con los dedos ni tardar más de cinco segundos entre número y número. 
 - Noventa y uno, setenta y siete...
- Para, has excedido el tiempo, sal de la ducha. 

Salgo y me cubro con la toalla. En el papel unas cuantas rayas, las cuenta y pone los dedos como si contara los plugs.

- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis - vuelve al primero - siete, ocho, nueve... 

Se detiene en el diecisiete, no es el más grande pero tampoco el más pequeño, ni el mediano. 

- Ahora no estoy preparada además este juego no tiene ninguna lógica - me quejo. 
- Siento que este juego no tenga tu lógica, ponte en la posición que más te apetezca. 

Algo me dice que estaré bastante rato para que entre entero así que decido apoyarme cómodamente sobre el mármol que hay al lado del lava manos, abro las piernas y mis nalgas. Empieza a meterlo suavemente, pensé que sería más bruto, cuando está llegando al final noto la tirantez en mi culo, siento placer y dolor y no sé cual gana. Acaba de meterlo.

- Acaba de ducharte.
- ¿Cuando acabará este juego? Empiezo a cansarme y a veces no me gusta nada.
- Piensa cómo puede tener un buen final.
- ¿Me lo puedo quitar ya? - digo malhumorada.
- Piensa bien en lo que voy a decirte chica inteligente e imaginativa, aquí las cosas SIEMPRE son como YO decido. 

Medito mientras lleno la bañera, él no suele advertirme, ni decirme que piense, no es su estilo. Le doy vueltas. Meto la cabeza en el agua, oír todo como si estuviese a kilómetros de distancia me relaja. Me incorporo de golpe.

- Sión - grito, él se acerca a la puerta - perdóname, no tendría que haberte exigido jugar a nada, tu eres mi Amo y quien decide las cosas, lo siento mucho. 
- Puedes proponer, sabes que siempre te escucho pero nunca exigir, sabes que no eres quién. 
- Lo sé, lo siento.
- Sal, estás arrugada.