No hay más dosis de realidad que
cuando las cosas no suceden tal y como las habías planteado. Mis
fantasías son como torres de naipes, una pequeña ráfaga de viento
y todo se desmorona. He pasado mucho tiempo pensando en la torre, en
el montón de cartas desparramadas sobre la mesa, en lo injusto que
es que cuando más alta la haces menos tiempo tarde en caer, en por
qué he tenido que empezarla si luego me duele tanto que no se
mantenga en pie. No es nada nuevo el hecho de que pienso demasiado,
que me anticipo a lo que pueda suceder y que me gusta tener las cosas
bajo control. En cierto modo es como me han enseñado a
desenvolverme. Las cosas no siempre son blancas o negras... y esta no
es una excepción. Esa parte de mi me ha llevado a ser buena
profesional, pero a veces me machaco hasta el punto que tengo un
desorden de bajara que no sé ni por donde empezar. Quizá por eso la
D/s me guste tanto... cedo el control, de nada sirve que me anticipe
y me encanta porque pese a todo tengo la tranquilidad de saberme en
las mejores manos. Todos pasamos por malos momentos, vemos ese montón
de cartas desordenadas y nos frustramos sin saber por dónde empezar,
ni qué hacer con ellas... Ayer alguien me recordó que las cartas no
son para apilarlas, ni para ordenarlas, ni para quedárselas mirando,
son para ponerlas boca arriba y jugarlas. Y es que él siempre está
ahí mirándome aunque no pueda estar siempre cerca.
martes, 15 de mayo de 2018
jueves, 3 de mayo de 2018
Pajas mentales
Hay una cosa que me tiene hecha un lío.
He leído en muchos sitios que cuando un Am@ castiga a su sumis@
tiene que ser algo que no le guste puesto que el objetivo es
modificar ese comportamiento. Bien, normalmente se hace uso de dos
cosas, el castigo positivo (algo que consideramos como malo pasa como
consecuencia de esa conducta) y/o el castigo negativo (se nos priva
de algo que nos es considerado como bueno). En esto no tengo duda
ninguna, es algo que a veces se aplica incluso en relaciones
“vainilla” (no me gusta nada esa palabra pero así se entiende
rápido) aunque no se haga de forma consciente. Ahora bien,
pongámonos en una situación donde se pretende modificar o mejorar
una conducta y se opta por algo que, hasta cierto punto, es
placentero. Digo hasta cierto punto porque por ejemplo a mi me puede
gustar mucho comer chocolate pero si me obligan a comer dos tabletas
de una sentada probablemente acabe encontrándome fatal... Lo mismo me pasa con el spank, el hecho
de que, por ejemplo, estar en posición de OTK mientras me regañan a
la par que me va doliendo el culo cada vez más me resulta excitante
a la vez que bochornoso... Además de que el dolor en un grado
elevado no me gusta. Me leo y alguien puede decir que es algo
totalmente contradictorio, no sé, seguramente sí, pero es lo que
siento ahora mismo. Es esa contradicción últimamente me genera un
conflicto interior y ¿por qué? Parece un absurdo... pero es algo de
lo cual tengo dudas. ¿Sería en ese caso efectivo como correctivo o
entraríamos en una “azotaina erótica”? La gran mayoría de
personas a las que les he preguntado no han vacilado en responder que
sería una azotaina erótica, sin embargo, hay una parte de mí que
no lo ve totalmente certero. Me explico, parte de la situación me
atrae puesto que me excito, otra parte no y, ademas, me están
haciendo sabedora explícitamente de que tengo que modificar esa
conducta o la próxima vez el castigo puede ser más agrio que
agridulce. A eso le añadimos que posiblemente la excitación puede que no termine en orgasmo y eso de dulce tiene más bien poco. Por otro lado... ¿este tipo de “castigos” puede
llevar a “buscarlos” en futuras ocasiones? Puede ser, quizá el
desasosiego que produce la incertidumbre, el jugar con fuego o el
medir los limites es como la adrenalina que se segrega en las
emociones fuertes. Como las montañas rusas que te ponen el estómago del revés y, sin embargo, te vuelves a montar.
He leído que hay personas a las que le produce "placer" la situación de ser castigad@s en parte por la atencion recibida o porque les hace sentir cuidad@s, desead@s, etc.
En definitiva, si alguien quiere responder a este despropósito mental leeré con atención y si no, en algún momento pondré en orden mis pensamientos.
He leído que hay personas a las que le produce "placer" la situación de ser castigad@s en parte por la atencion recibida o porque les hace sentir cuidad@s, desead@s, etc.
En definitiva, si alguien quiere responder a este despropósito mental leeré con atención y si no, en algún momento pondré en orden mis pensamientos.
viernes, 13 de abril de 2018
Verbalizando
Hace unos días fuimos a un taller que me pareció muy interesante en el que te daban algunas pautas o trucos para "hablar sucio". En sí no es un lenguaje que suela usar como se ha podido comprobar, no por pudor, no tengo ningún problema con palabras como zorra, perra, etc aunque bien es cierto que no me causan morbo como tal. Ahora bien, el verbalizar ciertas cosas es harina de otro costal, me explico, voy a exponer ciertas situaciones con la parte que me resulta más simple y con la que me resulta más complicada porque considero que me expreso mejor:
Ejemplo 1:
Me he olvidado de pedir permiso a mi Amo para sentarme a comer.
Simple: me recrimina que se me ha vuelto a olvidar y me ordena comer sentada en la escalera, me siento y cumplo con mi castigo.
Complicada: me hace responder a preguntas como ¿después de tanto tiempo cómo puede ser que se te siga olvidando? ¿que castigo crees que debería ponerte? o si me veo el plato en la escalera me haga a responder a preguntas como ¿sabes por qué está ahí tu plato? ¿qué has reflexionado sobre tu falta, castigo, etc?
Ejemplo 2:
Estamos en una "sesión" practicando spank.
Simple: me ordena que me ponga a cuatro patas sobre la cama y mientras me da unos azotes responder a preguntas cerradas como ¿te gusta, te excita, etc?
Complicada: mi Amo me diga o yo tenga que verbalizar que estoy a cuatro patas como una perra, ofreciéndole gustosamente mi culo para el disfrute de que sea azotado como me merezco; explicar lo mucho que se moja mi coño cuando me azota y hace mi culo suyo, etc.
Ejemplo 3:
Estamos en un punto de excitación que ya estamos "en faena" y mi Amo esta en posición de follarme por detrás (no sexo anal, ya imagináis la posición).
Simple: el hecho de imaginarme que de repente para, me quita el plug y me folla el culo hace que me excite mucho más pero me callo y se queda el pensamiento para mí puesto que es algo que me excita pensarlo pero, en el momento en el que estamos, no tendría paciencia (en el caso de que mi Amo quiera ceder a mis caprichos) de que se ponga a dilatar.
Complicada: le digo a mi Amo lo cachonda que me estoy poniendo al imaginarme que me quita el plug y me folla el culo, lo suya y dominada que me hace sentir eso y lo que me excita el pensar que lo haga sin tener en cuenta si "estoy preparada" para ello o no (aunque igual en la realidad prefiriese que eso quedase en fantasía en ese momento).
En resumen, una de las cosas que decían era que es mucho más sencillo hacer una cosa, cumplir una orden o escribirla y que luego la lean, etc. que verbalizarlo mientras te están mirando y escuchando. Para ello daban algunas pautas de cómo empezar para no "meter la pata", hacer feedback, etc. El caso es que nunca me había parado a pensar que realmente es algo que aún me cuesta mucho. El hecho de verbalizar lo que me pasa por la cabeza a veces me da tanta vergüenza que hasta me taparía la cara como hacen los niños. Analizándolo no es por falta de confianza en mi Amo, ni porque vaya a juzgar lo que le diga, es porque primero me juzgo yo a mí misma y eso me impide soltarme. Si es que ya lo dice el refrán "si quieres conocer a tu peor enemigo, mírate en el espejo". Tengo un nuevo camino que recorrer, una nueva meta que alcanzar y mucho trabajo por delante.
Ejemplo 1:
Me he olvidado de pedir permiso a mi Amo para sentarme a comer.
Simple: me recrimina que se me ha vuelto a olvidar y me ordena comer sentada en la escalera, me siento y cumplo con mi castigo.
Complicada: me hace responder a preguntas como ¿después de tanto tiempo cómo puede ser que se te siga olvidando? ¿que castigo crees que debería ponerte? o si me veo el plato en la escalera me haga a responder a preguntas como ¿sabes por qué está ahí tu plato? ¿qué has reflexionado sobre tu falta, castigo, etc?
Ejemplo 2:
Estamos en una "sesión" practicando spank.
Simple: me ordena que me ponga a cuatro patas sobre la cama y mientras me da unos azotes responder a preguntas cerradas como ¿te gusta, te excita, etc?
Complicada: mi Amo me diga o yo tenga que verbalizar que estoy a cuatro patas como una perra, ofreciéndole gustosamente mi culo para el disfrute de que sea azotado como me merezco; explicar lo mucho que se moja mi coño cuando me azota y hace mi culo suyo, etc.
Ejemplo 3:
Estamos en un punto de excitación que ya estamos "en faena" y mi Amo esta en posición de follarme por detrás (no sexo anal, ya imagináis la posición).
Simple: el hecho de imaginarme que de repente para, me quita el plug y me folla el culo hace que me excite mucho más pero me callo y se queda el pensamiento para mí puesto que es algo que me excita pensarlo pero, en el momento en el que estamos, no tendría paciencia (en el caso de que mi Amo quiera ceder a mis caprichos) de que se ponga a dilatar.
Complicada: le digo a mi Amo lo cachonda que me estoy poniendo al imaginarme que me quita el plug y me folla el culo, lo suya y dominada que me hace sentir eso y lo que me excita el pensar que lo haga sin tener en cuenta si "estoy preparada" para ello o no (aunque igual en la realidad prefiriese que eso quedase en fantasía en ese momento).
En resumen, una de las cosas que decían era que es mucho más sencillo hacer una cosa, cumplir una orden o escribirla y que luego la lean, etc. que verbalizarlo mientras te están mirando y escuchando. Para ello daban algunas pautas de cómo empezar para no "meter la pata", hacer feedback, etc. El caso es que nunca me había parado a pensar que realmente es algo que aún me cuesta mucho. El hecho de verbalizar lo que me pasa por la cabeza a veces me da tanta vergüenza que hasta me taparía la cara como hacen los niños. Analizándolo no es por falta de confianza en mi Amo, ni porque vaya a juzgar lo que le diga, es porque primero me juzgo yo a mí misma y eso me impide soltarme. Si es que ya lo dice el refrán "si quieres conocer a tu peor enemigo, mírate en el espejo". Tengo un nuevo camino que recorrer, una nueva meta que alcanzar y mucho trabajo por delante.
sábado, 24 de marzo de 2018
Control a distancia
Estamos frente a la puerta de un local
BDSM, entrar en un local así siempre es algo que me pone nerviosa,
podría dar muchos motivos del por qué pero sería retroalimentarme.
Enciendo un cigarrillo, el último que
sé que podré fumarme sin permiso por hoy, me encanta ver esa nube
blanca cuando exhalo el humo, al final todo se disipa en este
universo tan grande, como el humo.
Es raro verlo impacientarse, supongo
que será por el frío que hace en la calle. Fijo la mirada en las
puertas, parecen las de un bar cualquiera, eso es algo que me
tranquiliza. El interior es bastante acogedor, una barra self service
a la derecha, varios sillones y pequeñas mesas queda repartidas por el local. Saludo
tímidamente, a algunos ya los conocía, aunque prácticamente sea de
charlar por las redes sociales, tenía ganas de volverlos a ver.
Socializar no es algo que se me de especialmente bien así que me
limito a sonreír y escuchar.
Esta noche mi Amo esta especialmente
guapo, el negro y esas botas de leñador le sientan muy bien.
Mientras charla con un grupo de gente me lanza una mirada que no se
si catalogarla como pícara o como un gesto de provocación, sea lo
que sea, le devuelvo una sobria sonrisa que enmascara mi
incertidumbre. Mi ángel me tranquiliza diciéndome que sabe que las
cosas en público me avergüenzan, así que no se atreverá a hacer
algo nuevo. Mi demonio hace resonar trozos de frases que verbalicé en
un momento de lujuria contenida “atada al techo desatas los dos
únicos lazos que sostienen mi vestido y me azotas, intuyo que
alguien habrá mirando, pero nada puedo ver, porque una cinta me tapa
los ojos y otra la boca” a lo que él respondió “ya sabía que
te gustaba, pero tu vergüenza te puede”. Una corriente eléctrica
sale de mi coño en dirección a mi estómago.
Tira de mi muñeca guiándome hacia un
sillón más íntimo mientras me besa la mejilla, cuando sonríe
tanto algo esta a punto de suceder. Tras cinco minutos de preguntas
(¿cómo te encuentras? ¿estás bien? Etc) saca de su bolsillo el
Zeki [1]. Mi mirada atraviesa sus ojos, no sé si alguien nos está
viendo pero no puedo mirar, prefiero no saberlo. Tengo taquicardia y
probablemente me temblaría la mano si no estuviese sujetando la base
del sillón. Estoy tan nerviosa que mi alrededor parece
distorsionarse y... ¿mojada? Noto como emano calor entre las piernas
y pequeñas contracciones que me producen placer.
- Abre la boca – me dice mientras lo sujeta de la cola. Lo mete en mi boca, intento lubricarlo bien con mi saliva pues intuyo cual va a ser el desenlace.
- Abre la boca – me dice mientras lo sujeta de la cola. Lo mete en mi boca, intento lubricarlo bien con mi saliva pues intuyo cual va a ser el desenlace.
- Separa las piernas – tira suavemente de mi rodilla derecha y sube la falda larga del vestido mientras la sujeta presionándola contra mi muslo. Si no fuese porque esta casi encima de mí cualquiera podría ver mi palpitante sexo, es la primera vez que llevo ropa interior abierta fuera de casa. Con su mano izquierda lo introduce tercamente tras lo cual baja mi falda y deja de besarme. Hay una diversión sádica en sus ojos, la de aquel que disfruta de su poder, del ser obedecido pese a los sentimientos contrariados.
Estoy tan mojada que temo mancharme el
vestido. Miro alrededor con la naturalidad que mi ego deja que fluya
mientras me levanto del sillón. Me sorprende ver que nadie este
mirando, entonces no puedo evitar sentirme estúpida por sufrir tanto
anticipadamente.
- ¿A donde vas? - pregunta son una sorna sonrisa.
- A fumar – respondo desafiante. Después de esto me lo he ganado, además, coger aire me tranquiliza.
- Si quieres fumar ya sabes qué tienes que hacer – arquea las cejas señalando con la cabeza sus botas.
- ¿A donde vas? - pregunta son una sorna sonrisa.
- A fumar – respondo desafiante. Después de esto me lo he ganado, además, coger aire me tranquiliza.
- Si quieres fumar ya sabes qué tienes que hacer – arquea las cejas señalando con la cabeza sus botas.
No puedo creerlo, la respiración se me acelera, miro alrededor, ¿porqué me pone nerviosa algo tan absurdo? Ni que estuviésemos en una tetería. Cojo aire y me arrodillo.
- ¿Por favor Amo puedo fumarme un cigarro? - ¿ya estás contento? Resuena en mi cabeza.
- Lame mi bota – articula con contundencia.
Me quedo pensativa mientras lo miro de
reojo, ahora ya estoy agachada, no tengo nada que perder. Dejo la
imprenta de mi lengua en esas botas negras que tanto me excitan.
- Buena chica, ve a fumar.
- Buena chica, ve a fumar.
Por el camino topiezo con una mujer muy
agradable que me pregunta si salgo a fumar, antes de responder una
vibración remueve mi húmeda cueva y doy un respingo. Le dirijo una
mirada de desacuerdo, él ríe descaradamente mientras juega con la
intensidad y los modos del Zeki con su móvil.
- ¿Estás bien? - puedo ver en ella la complicidad de comprender lo sucedido.
- Sí, claro, perdona, vamos a por las chaquetas que hace frío. - Y lejos del ratio de acción de vibrador remoto, a este paso voy a correrme hablando con Mar. O así dice llamarse...
- ¿Estás bien? - puedo ver en ella la complicidad de comprender lo sucedido.
- Sí, claro, perdona, vamos a por las chaquetas que hace frío. - Y lejos del ratio de acción de vibrador remoto, a este paso voy a correrme hablando con Mar. O así dice llamarse...
[1] https://www.youtube.com/watch?v=NO_SLIjxRFY
sábado, 27 de enero de 2018
Voy a parar en el camino y en lo que dura un cigarrito...
Apresuradamente me visto para la
ocasión, profesional y elegante. Una parte de mi esta intranquila,
sabe que todo el proyecto depende prácticamente de la próxima hora.
Sentada en una silla me crezco ante la adversidad, sé que tengo
rivales sentados a mi lado, pero no me importa. No es por desidia, no
es por vanidad, es por conformidad y aceptación. No creo en el
destino, creo en las decisiones y oportunidades que quieras tomar.
Tras todo ello, la oportunidad que se me ha ofrecido va a poner mi
orden en jaque y nuestras vidas se van a convertir en un caos. Un mes
se ha transformado en una semana. Mentiría si dijese que no es
estresante. Lo es, y mucho, pero también me entusiasma. Vamos a
disponer de poco tiempo, tenemos que adaptarnos al nuevo entorno y
dar vida a nuestros propósitos.
Muy al principio y hasta día de hoy,
una de mis tareas era mantener el blog actualizado y tenía que usar para expresar lo que quisiese. Fijamos los escritos en mínimo uno al
mes y el objetivo era que me expresara de verdad, sin tapujos. He pedido
permiso para hacer una paréntesis en esto de escribir y se me ha
concedido. Si bien es cierto que postear me ha llevado a conocer e
informarme sobre ciertos temas y también a conocer blogs y escritos
muy interesantes, no siento que abra pandora. Cuando hay algo que
aparece en bucle en mis pensamientos, cosas de esas que me producen
cosquillas en el estómago sólo de pensarlas, de esas que me
avergüenza decir en voz alta bien sea porque lo considere indecente,
absurdo o inverosímil, se lo mando por escrito en privado y es ese
mi modo de expresar mi yo más profundo. Porque pese a todo, me gusta insinuar cosas a
medias y que él las complete en voz alta haciendo que me ruborice y
mire al suelo. Porque me gusta que intente meterse en mi cabeza y si
no lo consigue convertirme en una ordinaria estimulada por hastío
que me produce la situación. Solo él, tan parco en palabras y con
esa mirada tan expresiva, hace que vuelva en mí. Quizá porque todo
ello me encanta, no tengo claro que el fin de postear haya sido
alcanzado... Concluyendo, hasta nueva orden, arrivederci.
PD: hace poco acudimos al "Munch jóvenes Madrid" y lo recomendamos al mil por cien, esta toda la información en Fetlife.
jueves, 11 de enero de 2018
Moda
Hace tiempo que veo muchos outfits con este tipo de cinturones, siempre me han gustado, el caso es que me cuesta mucho encontrarlos de mi talla, veréis esta temporada en Asos hay muchísimos modelos y tallas desde la XXS hasta la 56. Por si alguien quiere echarle un vistazo.
domingo, 7 de enero de 2018
Generador de castigos
No preguntéis cómo pero he dado con una página la mar de curiosa, es un generador de castigos aleatorios, es un poco limitado en cuanto a variedad pero es gracioso.
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