miércoles, 12 de diciembre de 2018

Tocando las narices

Si hay algo que odie es que la gente duerma mientras me apetece estar con ella... ¿curioso, verdad? Hace un par de días me estaba quejando porque alguien intentaba hacer exactamente lo mismo conmigo pero la vida es así, el lema “haz lo que yo te diga pero no lo que yo haga” me viene de perlas digamos que... casi siempre. Así que era un día entre semana en el cual estaba cansada y tenía sueño pero no quería dormirme y quería que él estuviese conmigo dándome conversación y no en estado comatoso. Lo había intentado, sacando temas de relatos, intentaba provocarlo pero creo que demasiado suave... Así que se fue a dormir y yo detrás con él. Me encanta dormirme tocando los pelitos del pecho o de la barba, esta vez opté por los pelitos del pecho. De lado apoyada cerca de su oído con mi brazo en su pecho le iba preguntando cosas en susurros, por los relatos de un nuevo "blog", por nuestros relatos, por qué haría mañana pero nada... hasta que al final me dijo que me callara.

- ssshhh o te duermes o te vas al salón.
- me duermo, me duermo.

Odio dormir a oscuras, suelo dormir con una luz pequeña encendida, la tele o una peli o algo así. La iluminación de la televisión dejaba que viese cómo iba cerrando los ojos mientras lo acariciaba. Cuando ya estaba casi dormido le daba un tironcillo de algún pelo que hacía que abriese un poco los ojos. A la tercera vez se dio la vuelta malhumorado mientras yo intentaba ahogar una risa de forma infructífera. No sé si se enteró o no, en su momento me pareció muy gracioso así que luego, cuando ya se puso en posición normal, empecé a hacerle cosquillas con mi pelo e intentaba no hacer ruido mientras me moría en mis risas "ahogadas" al verlo rascarse medio durmiendo, pero de mala leche. Hasta que no pude más, se despertó y yo casi estallo allí mismo en carcajadas así que me fui al baño tosiendo para que no se notara mucho, cuando volví estaba despierto.

- ¿Se puede saber qué haces?
- nada, que me ha dado la tos y no te quería molestar, además me hacía pis.

La cosa quedó ahí, haberlo despertado me pareció ya bastante y era como la una de la madrugada y ambos nos levantábamos pronto así que decidí intentar dormir.
Por la mañana tenía mala cara y parecía de mal humor pero es que, además, en todo el día lo poco que me escribió, fue muy escueto.
Yo me eché una siesta de estas de dos horas que luego hacen que me ponga de mala leche y me fui a mi clase, salía contenta, al llegar sabía que estaría él en casa con la cena preparada (o eso pensaba).

- uh, qué mala cara tienes, ¿te encuentras bien?
- no, he dormido poco y tengo un catarrazo.
- poooooobre, ¿te hago una sopa o algo?
- sí, y algo más vas a hacer, porque me voy a asegurar que lo que hiciste anoche no lo vuelvas a hacer más.
- ¿Yoooooooooo? ¿Pero qué hice anoche?
- tocarme las narices, en sentido literal.
- ¡anda ya! Lo harbás soñado.
- ¿tengo cara de idiota?
- pues sí...

Iba a decirle que a veces sí con sus estupideces pero no me dejó ni terminar, me cogió de la muñeca, apartó la silla de la cocina y de un tirón me puso sobre sus piernas y empezó a azotarme. Me quejé desde el minuto uno, primero porque no me lo esperaba y segundo porque llevaba un vestido corto con medias que, al tumbarme me dejaban bastante desprotegida para mi gusto y él empezó con ganas. Normalmente duro poco con la ropa puesta pero esta vez lo prolongó más de lo normal.

- tráeme unas tijeras.
- ¿qué?

Ladeé la cabeza mirándolo desconcertada porque no tenía claro si había entendido bien o me estaba quedando sorda.

- que me traigas unas tijeras.

Cogí las tijeras de la cocina que, dicho sea de paso, son casi las que más cortan y se las di con cierta curiosidad.

- inclínate sobre la mesa.

Me incliné y noté cómo metía las tijeras en mis medias, le hizo un corte en medio, tiró de mi cintura dejando que mi culo quedase más expuesto y le dio un tirón al corte haciendo que quedase casi todo el culo al desnudo... las bragas hipster se me arrugan y acaban pareciendo una especie de tanga raro. Cogió la paleta de madera, la que se usa para no rayar las sartenes y reanudó la azotaina con eso. No sé qué prefiero si el cinturón o eso. Alternaba las nalgas, luego un rato se quedaba en una y después en otra.

- bueno, ¿vas a contarme por qué hiciste eso anoche?
- sólo era una broma, tampoco es para ponerse así.
- ¿una broma? Me acuesto tarde ya de por sí por ti y, sabiendo que tengo unos días complicados, eres tan caprichosa que ya no es que no te vayas a dormir pronto, que deberías porque madrugas como yo y tienes un trabajo serio, si no que todos tenemos que estar despiertos cuando se te antoja. La semana pasada la que liaste por despertarte antes de las doce y no dejarte dormir y ahora, ¿ahora sí vale?
- bueno, no era eso, jope era sólo una broma, algo gracioso...
- ¿Gracioso para quién? ¿Para ti y para quién más?

Ahí me quedé callada porque con esa pregunta me dejó KO. Tras mi silencio reanudó la azotaina, me dolía, me escocía y creo que podría haber hecho la cena en mi culo de lo caliente que estaba. Siguió un rato largo, paraba, me acariciaba las nalgas, me pasaba con disimulo los dedos por mi sexo, como con un roce y seguía con la azotaina. Ya empezaba a estar inquieta, a no estar bien de ninguna postura y a resoplar muy de continuo.

- vete a ese rincón mientras te aguantas el vestido por detrás y ni se te ocurra moverte.

Siguió haciendo la cena, mientras esperaba a que las cosas se calentasen o se hiciesen me miraba, lo sé porque en la ventana de al lado se le veía reflejado. Cuando terminó puso los platos y todo lo demás en la mesa y se sentó.

- ¿tienes algo que decirme?
- Siento mucho haberte molestado no dejándote dormir. De verdad que no lo pensé pero no volverá a pasar.
- bien, siéntate con el vestido levantado, pero primero ve fuera a entrar el felpudo que hay guardado en el baúl.

Odiaba que hiciese aquellas cosas, sabía que nadie iba a verme pero el hecho de pensar que un vecino podía verme así, hacía que la cara se me pusiese del mismo color que el culo. Lo hice rápido como nunca.

- toma.
- toma no, lo pones en tu silla y te sientas a cenar.

Cené incómoda, moviéndome dejando el apoyo en un lado y en otro, pero estaba ya cansada así que no quise cenar más.

- ¿Ya has terminado?
- sí, es que estoy muy incómoda y me duele y entre eso y el aparato no puedo comer.

La verdad es que esperaba que la frase lo ablandara un poco y me dijese que me quitase el estúpido felpudo porque se me clavaba todo en el trasero.

- pues vete a dormir.
- ¡pero si son las diez y veinte!
- ¿Y?
- que es muy pronto
- ¿quieres seguir en el rincón y luego reanudo la zurra? Igual es que no te ha quedado claro que lo de exigir no va conmigo
- no, no, me ha quedado claro.

Me lavé los dientes y me fui a la cama con una peli que me relaja. Pero pasó él por delante de la habitación y me apagó la tele.

- ¡EEEEEEEEEEEEEhhhhhhhhhhhhhh! ¡¿Pero qué haces?!
- he dicho a dormir
- estúpido.

Lo dije muy por lo bajini y dándome la vuelta para no mirarlo, con énfasis para que se diese cuenta de mi cabreo, pero algo debió de oír.

- ¿has dicho algo?
- ¿yo? No, nada.
- bien, creo que mañana habrá que repetir con una dosis más alta que veo que no te ha quedado claro el tema de las exigencias de malcriada.

Ni me he movido, espero que se le haya olvidado...

domingo, 18 de noviembre de 2018

Cuando menos te lo esperas


Conducir me ayuda a relajar la mente, me evade del mundo, sobre todo en los trayectos largos. Suena pereza y Él duerme. Me gusta que duerma mientras conduzco porque así no me riñe cuando excedo la velocidad permitida, aunque no voy excesivamente rápido pero es muy meticuloso con eso de los límites de velocidad. Vamos a hacer noche en una ciudad donde conoceremos a una pareja con la cual llevamos charlando algún tiempo. Tras hacer el check-in y arreglarnos salimos hacia el restaurante donde habíamos quedado. Como de costumbre llegábamos tarde, un paso suyo son dos míos y los zapatos no me ayudan a caminar rápido así que me quejo y le pido que vayamos más despacio sin resultado y llevándome algún reproche sobre mi elección del calzado. Al llegar al restaurante les escribimos y una pareja que estaba sentada en la barra se acerca a saludar, son ellos.
La cena discurre tranquila con la típica conversación banal. Tras dos copas de vino y una cena estupenda llegamos a mi plato favorito, una tarta de limón con base de galleta, sólo de mirarla empiezo a salivar.

Jorge: Bueno mara, Sion me contó que últimamente fantaseas con la idea de ser humillada y azotada por otra persona.

En ese momento no tenía claro por cual de todos los motivos iba a acabar muriendo, si por la saliva que se me había ido por el otro lado y me había atragantado, por el hecho de que mi Amo le hubiese contado esa intimidad sin decírmelo, por la vergüenza que pasé por ver cómo me lo decía delante de los tres o por habérmelo dicho en el restaurante en el cual puede que alguna de las mesas circundantes nos hubiesen escuchado. Cuando me siento avergonzada se me pone la cara muy roja y sudo, no puedo evitarlo. A veces hasta se me ponen los ojos vidriosos. Ni siquiera me vi capaz de responder por lo que me limité a mirar a mi Amo, mirar a Jorge mientras esbozaba una pequeña sonrisa el tiempo justo como para que no se sintiese ignorado e intentar seguir comiendo con la mayor normalidad que pude fingir. Creo que se dieron cuenta de mi incomodidad porque no volvieron a sacar el tema.

Inés: ¿Queréis venir a casa a tomar una copa? Aún es pronto.
Sion: Sí, ¿por qué no? ¿te apetece?
Mara: Sí, claro.

El trayecto hacia su casa se me hizo corto, los pies ya no me dolían tanto, señal inequívoca de que las copas de vino habían hecho efecto ya que no suelo beber. El piso era bastante acogedor. En las casas ajenas siempre me siento rara al principio. Yo me quedé charlando en el salón con Inés, era profesora y me contaba anécdotas que hacían que me riese a carcajadas. Es raro pero me relajé. Cuando Sion y Jorge volvieron de la cocina con las bebidas los hielos ya estaban medio derretidos.

Mara: cualquiera diría que la habéis destilado vosotros mismos.

Se rieron y nadie añadió nada al comentario. Sacaron un juego de mesa que nos mantenía entretenidos mientras charlábamos. Inés cogió un cigarro.

Jorge: si te lo quieres fumar arriba en la terraza.
Inés: bueno pues hacemos una pausa que ya no aguanto más.
Mara: vale, así voy al baño.
Sion: ¿tiene buenas vistas la terraza?
Jorge: sí, que te la enseñe.

Mientras pensaba que el chorro no iba a terminar nunca me vibró la falda, era un mensaje de Sion en el que decía “haz lo que te diga”. Aquello me sonaba muy mal, el corazón me iba muy rápido y empezaba a sudar. Tras vacilar unos minutos me atrevía salir del baño.

Jorge: ya empezaba a pensar que se te había tragado la taza.
Mara: ja ja ja muy agudo.

Mi tono era burlón, tampoco me conocía tanto como para hacerme un comentario así.

Mara: ¿Y Sion e Inés?
Jorge: arriba en la terraza, Inés esta fumando.
Mara: ¿Tú no fumas?
Jorge: Sí
Mara: ¿Subimos?
Jorge: No.

Se hizo un silencio incómodo que Jorge rompió pronto.

Jorge: Bueno, aún no me has respondido a la pregunta que te hice en la cena.
Mara: ¿A cual?

Sabía perfectamente a cual pero empezaba a imaginarme por dónde iba la cosa y estaba muy nerviosa.

Jorge: Sion me contó que fantaseas con que otra persona te humille azotándote
Mara: eso no es una pregunta... pero sí, es verdad aunque me imagino por dónde queréis ir y no.
Jorge: ¿No? Te ha dicho que me obedezcas, tranquila, será algo rápido, sólo veinte con la mano. Ponte sobre mis rodillas.
Mara: te he dicho que no

Realmente lo decía muy en serio. Mi cabeza me decía que no aunque mi coño se mojaba. Una cosa era la fantasía y otra era la realidad y mi orgullo me lo impedía. Además una cosa son los azotes y otra los azotes en esa posición tan ridícula, que tuviese cuarenta y tantos hacía que esa posición me pareciese más humillante aún, si cabe.

Jorge: bueno, te los voy a dar de un modo y otro, quedan exactamente ocho minutos para que bajen, tú decides si lo quieres íntimo y rápido o quieres esperar a que bajen, te atemos y todos podamos contemplar cómo los recibes.

Eso realmente me dejó descolocada. Por un lado no pensé que mi Amo fuese capaz de hacerme algo así. Por otro, nunca pensé que fuese capaz de dejar que otra persona me tocase y me había dejado el mensaje muy claro... Miré mi móvil, había pasado un minuto desde que empezó a hablar.

Mara: en esa posición no, sobre la mesa
Jorge: voy a añadir diez por tu falta de modales, aquí no decides tú. El tiempo sigue pasando, mara.

Cuando me tumbé ya tenía la cara que podrían haber freído un huevo en ella. Tras tumbarme me subió la falda y me bajó las medias. Ni siquiera pude mirar de reojo, cogí aire y lo retuve. Levaba un culotte así que la mitad de las nalgas ya estaban al descubierto. Los azotes eran firmes, tres seguidos en una nalga y otros tres en la otra, luego uno y uno alternando ambas. Cuando llegó más o menos a la veintena tiró de mis bragas hacia arriba dejando mi culo completamente al descubierto y los azotes restantes se sucedieron muy rápido. Estaba tan excitada como humillada. Parte de mí se había dejado ir, es algo que me sucede en determinadas situaciones. Había terminado hacía unos segundos pero Jorge me pasaba la mano por las nalgas rozando de vez en cuando mi coño. Yo permanecía tumbada tan mojada que parecía que hubiese tenido un escape, el hecho de que comprobase cuán excitada estaba hacía que me avergonzase más. Mi mente intentaba asimilar lo sucedido cuando el sonido de la llave y la puerta me sacó de mi mundo. Creo que nunca me he subido las medias tan rápido, me senté en el sofá a su lado con las piernas cruzadas como si nada hubiese sucedido.

Jorge: vamos a seguir con el juego, creo que alguien ha aprendido a que no debe hacer trampas si no quiere ser castigada
Mara: ¡yo no he hecho trampas!
Jorge: hablaba de Inés

Miré a Inés que estaba tan roja como yo hacía diez minutos...

domingo, 11 de noviembre de 2018

BDSM y relaciones sentimentales


Si me hubiesen dado un euro por cada vez que me han dicho “eso que buscas no existe”, “ese tipo de relación es imposible” o “eso no te va a funcionar” como poco me daría para un coche. No tengo la certeza de que mi relación vaya a ser para siempre pero tampoco la tengo de ninguna pareja sea o no vainilla.



No critico ningún tipo de relación, tampoco a las personas que piensen que el BDSM o la Ds y el amor o las relaciones sentimentales no puedan ir unidas. Si esa persona cree que no le sería posible una relación así y la prefiere de otro modo, me parece estupendo. Yo intento hacer un ejercicio que consiste en empatizar con otras personas, lo que me lleva a pensar que lo que me sirve a mí, puede que no sirva al resto y que cada un@ tenga su propia fórmula a la hora de practicar el BDSM. Probablemente habrá tantas fórmulas idóneas como relaciones interpersonales existan. Lo que sí siento como una falta de respeto es sentar cátedra acerca de que no es posible que tu sumisa sea tu mujer/novia o tu sumiso tu marido/novio. 
Los motivos más frecuentes que se alegan son:
  • Si la parte dominante quiere a esa persona o tiene sentimientos por la parte sumisa puede que se vuelva bland@. Esto es absurdo, si alguien es bland@ lo seguirá siendo. Ojo, muchas personas confunden la tolerancia, la consideración o la sensatez con ser bland@.
  • La parte sumis@ al conocer bien a la parte dominante puede dominar por abajo. Esto tampoco es tan complicado si se es un poco avispad@ y/o si la otra persona no se da cuenta o lo ve pero lo deja pasar. Para dominar por abajo no es preciso mantener una relación de pareja, con lo cual no le veo sentido a este motivo. Si un/a sumis@ o quiere hacer, lo hará y, si un/a Am@ no quiere, le parará los pies en cuanto lo detecte.
  • Al entrar en convivencia no se es cien por cien Am@ porque, ¿cómo voy a discutir con mi sumis@ sobre el coche que compramos o el color del que vamos a pintar las paredes? Bueno, si no hay convivencia y eso lo hace con la persona que cohabite, ¿quiere decir que esa persona es dominante a ratos? ¿Sólo cuando esté con su sumis@ puede decirse que es dominante? Qué decir al respecto... me parece absurdo porque todo el mundo tiene una vida al margen del BDSM y no creo que no estar todo el tiempo en modo dominante o sumis@ “mate” el rol con el que se identifique. 

viernes, 19 de octubre de 2018

Esclav@s

 Cuando pienso en una esclava con un 24/7 dejo ir mi imaginación, casi con total seguridad, más de la cuenta. Entra por la puerta, se desnuda totalmente y se pone su collar de esclava. Algo como en la imagen pero algo más fino, que no pese demasiado. Una vez cerrado sólo su Amo o Ama puede abrirlo con su llave.


Imagino la situación de llevarlo puesto y tener que salir por una emergencia... llamará a su Am@ para preguntarle qué hacer y ¿tendrá una llave guardada para dichos casos o le dirá que se anude un pañuelo al cuello y salga así?

La casa está a una temperatura que permite la desnudez y el andar descalza, así que ese es su atuendo para el domicilio, exceptuando cuando algo de cristal se rompa y haya riesgo de clavarse algún trocito que se haya quedado por recoger, para lo que podrá ponerse zapatos. Cuando vaya a cocinar deberá hacer uso del delantal. 
Imagino que, relajada en el sofá se tapa con la manta en presencia de su Am@ y ést@ le hace vestir de forma incómoda para que lo recuerde.





Tiene una tabla con los quehaceres domésticos repartidos en los siete días a la semana. Lunes y jueves hace la compra, sábados hace limpieza de casa, todos los días hace la cena y, si coincide que se come en casa, la comida. Por supuesto está pendiente de la colada y la hace cuando es necesario, tras recogerla, la plancha, guarda la suya y la de su Am@ la deja sobre la mesa del salón porque el armario del Am@ está prohibido abrirlo sin su expreso permiso.
Si se acumula la colada porque ha tenido unos días de locos. ¿Se enfadará y la reprenderá por no saber gestionar el tiempo o aceptar demasiados trabajos o compromisos o será comprensiv@ y dejará que lo recupere cuando pueda? Imagino que le deja un atuendo de sirvienta francesa sin ropa interio y le ordena realizar una tarea para lo cual es necesario estar flexionada, dejando las nalgas al descubierto y azotándole con un vara de vez en cuando mientras realiza la tarea mientras la humilla y le reprocha. ¿Tendrán una lista de comidas vetadas?

Sexualmente la esclava estará siempre a disposición para cuando se la requiera. Sólo aquellas prácticas que supongan un riesgo para la salud estarán exentas de realizarse, pudiendo utilizar la palabra de seguridad acordada (ver anexo 1) en caso de que se sienta realmente sobrepasada. Así mismo puede ser usada por quien su Am@ desee.
Imagino muchas prácticas, spank, anal, humillación, bondage... También que le obliga a obedecer a otr@ Am@, a realizar a un/a sumis@ lo que le ordene... Le deja una nota en la mesa del salón con una bolsa al lado, dice "mañana vienen a cenar dos amig@s, este será tu atuendo, te quiero limpia por dentro y por fuera con la cena hecha a las diez en punto". Tras una cena donde todo está correcto deja que jueguen con su esclava, tras poner y sacar varios plugs se ríen aludiendo a lo bien educado que tiene el culo y comprueban que se comporta igual con su polla sin emitir un sólo quejido. La lleva a un local BDSM donde la obliga a que muestre a tod@s su educación y lo bien que se le da realizar sexo oral. 

Laboralmente tiene derecho y obligación de trabajar siempre y cuando su condición se lo permita (enfermedad, embarazo, cuidado de familiares, etc) y no desatienda sus obligaciones de esclava. Su Am@ puede vetar los empleos que considere oportunos así como decidir cuándo debe dejarlo o modificar las condiciones del mismo. Durante la jornada laboral su Am@ no realizará peticiones que pueda acarrearle problemas.
Imagino que el/la Am@ se muda y hace que lo deje todo para seguirle. Imagino alguna petición en un día tranquilo de trabajo, como que vaya al baño y le mande una foto de ella desnuda o de su coño.

Económicamente aportará al domicilio lo que se haya pactado previamente. Los gastos del hogar no será necesario justificarlos a no ser que el Am@ lo ordene (ver anexo 2). Los gastos personales deberán ser aprobados previamente por su Am@.
Imagino qué ocurriría si se olvidase y realizase una compra personal como cosmética o ropa.

Las relaciones interpersonales de nueva índole tendrán que ser previamente aprobadas (ver anexo 3). Si en algún momento el Am@ considera que se debe modificar o finalizar la relación con cualquier persona que considere la orden será acatada. No quedan excluidos de dicha decisión familiares ni compañeros de trabajo.
¿Qué ocurrirá si no puede mantener relación con nadie fuera del trabajo por un periodo largo de tiempo? ¿Se agobiará con el aislamiento? ¿Y si el/la Am@ considera que tiene que dejar de ver a un familiar porque cree que es dañino para ella?

La esclava tiene derecho y obligación de realizar por su cuenta y de forma adecuada todas las ingestas diarias así como su higiene y sus obligaciones laborales y del hogar. Todo aquello extra-rutinario tendrá que ser consultado con su Am@ de forma previa.
Me pregunto si al Am@ le resultará en algún momento tedioso controlar todo siempre y se le pasará alguna cosa, hará la vista gorda en alguna cosa o si en algunos periodos de tiempo dejará de controlar lo que su esclava hace.

El tiempo que le quede restante podrá realizar libremente actividades como deporte, leer, estudiar, navegar por redes o ver la televisión. Quedan vetadas todas las redes sociales exceptuando previo consentimiento.
Me imagino que ese día no le apetece verla de arriba a abajo por la casa y le ordena quedarse sentada en un rincón hasta que le de una orden. ¿Aguantaría dos días así?

Todo aquello ordenado por su Am@ será acatado sin quejas y de forma adecuada.
Me pregunto cada cuánto habría que repasar las normas. ¿Y si le ordena algo tan importante como el matrimonio, darle descendencia o cambiar de profesión? 

De incumplir cualquier norma su Am@ tendrá derecho de actuar en consecuencia como considere oportuno. Nunca será algo que perjudique su salud ni ilegal.
¿Habrá una lista de castigos acordada según la gravedad y/o reincidencia de la falta? ¿Qué tipo de castigos serán? ¿Algo que cause dolor físico? ¿Algo que cause dolor emocional? ¿Algo que haga reflexionar y que haga que no se vuelva a repetir?



Anexo 1. Palabra de seguridad: se utilizará el semáforo, amarillo para avisar de que se está llegando al límite y rojo para expresar la necesidad de detener toda actividad.
Anexo 2. Gastos del hogar: alimentación, gasolina, seguros varios (vehículos, salud, etc), recibos domiciliados varios (luz, gas, agua, teléfono), reparaciones del domicilio (electrodomésticos, obras, etc).
Anexo 3. Relaciones personales de nueva índole: todas aquellas personas con las que se entable conversación sobre temas privados y no generales quedando exentas las relaciones intralaborales, familiares, amistades ya conocidas y las necesarias para la comunicación básica diaria.

sábado, 6 de octubre de 2018

Entrada sin título


En estos últimos tiempos no sé muy bien sobre qué escribir, información sobre prácticas hay literalmente “de sobra”, además, me recuerda a hacer trabajos de campo y me siento como si hiciese un resumen para el colegio... aburrida. Así que he decidido que esta entrada sea espontánea y voy a escribir como si me explayase con un amigo. 
Ya hace un tiempo que las normas que puso las tengo interiorizadas, ya no se me olvidan. Hay otras cosas que hago no porque me las pida, si no porque me nacen así, por ejemplo, para decisiones importantes como cambiar de empleo o de lugar de residencia le pido opinión y suelo actuar en función de lo que él piense. Sé que suena tóxico y si hace seis años me dijesen que actuaría así me reiría y diría que esa no puedo ser yo porque siempre he sido muy de hacer y deshacer mi vida en función de lo que me parecía sin pedir opinión a nadie. No actúo así porque no sea autónoma, ni porque no sea capaz de tomar decisiones, antes de conocerle me iba muy bien haciéndolo sola. Tampoco sé explicar muy bien por qué me comporto así, creo por un lado me importa su opinión porque, a parte de mi Amo, es mi pareja y quiere lo mejor para mí, y, por otro lado, es la persona más sensata que he conocido además de un modelo a seguir en muchos aspectos. La experiencia que da la edad supongo que también suma...


El caso es que, una vez que ya interiorizas todo y, aunque hemos ido probando cosas nuevas como realizar peticiones de/a otra pareja, es como si quisiera más. No en el área sexual, me refiero a la parte emocional, esa que te nace cuando te dicen “hoy te vas a poner esta ropa” y te guste o no te la pones o cuando dices que te vas a la cama y te dicen que no, que esperes un rato más. La verdad es que no sé explicarme muy bien... espero que alguien me entienda.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Nada BDSM


No quiero ser feliz. Matizo, no quiero ser feliz si me va la vida en ello. ¿Curiosa contradicción? No, tiene más lógica de que se ve en un principio. Parece que hoy en día estamos obligados a tener únicamente buenos momentos, a mostrar solo los colores de arco iris de toda la gama de colores que es la vida. ¿Seré feliz? Por supuesto, habrá pequeños momentos en que sentirás ese bienestar personal, esa gratificación. Esos días en los que estás contento, aunque sean pequeñas cosas las que te hagan sentir así. O quizá sean grandes. Quizá te toque la lotería en forma de un hijo sano. O quizá te toque de forma literal... Quién sabe lo que el caprichoso futuro nos deparará. ¿Seré infeliz? Por supuesto, la vida nos da reveses a mano abierta, de esos que pican y te marcan los cinco dedos. Esa sensación de que todo va mal y no puede ir peor, aunque peor siempre pueda ir. La palabra infelicidad me evoca palabras muy distintas, miedo, enfado, frustración, tristeza, desasosiego, ansiedad... Pero, si me diesen el don de poder sacar esos días de mi vida no lo haría. Las emociones “negativas” en sí no son nocivas, sólo hay que aprender a comprenderlas y actuar. El miedo te pone en alerta y te hace huir o evitar un peligro, en definitiva, supervivencia. Algo tiene que ponernos en guardia de que eso no es lo que queremos en nuestra vida. Algo tiene que decirte que necesitas un cambio. Puede que el cambio requiera de otro lugar, de otras cosas... O puede que sólo requiera de otras perspectiva.