domingo, 11 de noviembre de 2018

BDSM y relaciones sentimentales


Si me hubiesen dado un euro por cada vez que me han dicho “eso que buscas no existe”, “ese tipo de relación es imposible” o “eso no te va a funcionar” como poco me daría para un coche. No tengo la certeza de que mi relación vaya a ser para siempre pero tampoco la tengo de ninguna pareja sea o no vainilla.



No critico ningún tipo de relación, tampoco a las personas que piensen que el BDSM o la Ds y el amor o las relaciones sentimentales no puedan ir unidas. Si esa persona cree que no le sería posible una relación así y la prefiere de otro modo, me parece estupendo. Yo intento hacer un ejercicio que consiste en empatizar con otras personas, lo que me lleva a pensar que lo que me sirve a mí, puede que no sirva al resto y que cada un@ tenga su propia fórmula a la hora de practicar el BDSM. Probablemente habrá tantas fórmulas idóneas como relaciones interpersonales existan. Lo que sí siento como una falta de respeto es sentar cátedra acerca de que no es posible que tu sumisa sea tu mujer/novia o tu sumiso tu marido/novio. 
Los motivos más frecuentes que se alegan son:
  • Si la parte dominante quiere a esa persona o tiene sentimientos por la parte sumisa puede que se vuelva bland@. Esto es absurdo, si alguien es bland@ lo seguirá siendo. Ojo, muchas personas confunden la tolerancia, la consideración o la sensatez con ser bland@.
  • La parte sumis@ al conocer bien a la parte dominante puede dominar por abajo. Esto tampoco es tan complicado si se es un poco avispad@ y/o si la otra persona no se da cuenta o lo ve pero lo deja pasar. Para dominar por abajo no es preciso mantener una relación de pareja, con lo cual no le veo sentido a este motivo. Si un/a sumis@ o quiere hacer, lo hará y, si un/a Am@ no quiere, le parará los pies en cuanto lo detecte.
  • Al entrar en convivencia no se es cien por cien Am@ porque, ¿cómo voy a discutir con mi sumis@ sobre el coche que compramos o el color del que vamos a pintar las paredes? Bueno, si no hay convivencia y eso lo hace con la persona que cohabite, ¿quiere decir que esa persona es dominante a ratos? ¿Sólo cuando esté con su sumis@ puede decirse que es dominante? Qué decir al respecto... me parece absurdo porque todo el mundo tiene una vida al margen del BDSM y no creo que no estar todo el tiempo en modo dominante o sumis@ “mate” el rol con el que se identifique. 

viernes, 19 de octubre de 2018

Esclav@s

 Cuando pienso en una esclava con un 24/7 dejo ir mi imaginación, casi con total seguridad, más de la cuenta. Entra por la puerta, se desnuda totalmente y se pone su collar de esclava. Algo como en la imagen pero algo más fino, que no pese demasiado. Una vez cerrado sólo su Amo o Ama puede abrirlo con su llave.


Imagino la situación de llevarlo puesto y tener que salir por una emergencia... llamará a su Am@ para preguntarle qué hacer y ¿tendrá una llave guardada para dichos casos o le dirá que se anude un pañuelo al cuello y salga así?

La casa está a una temperatura que permite la desnudez y el andar descalza, así que ese es su atuendo para el domicilio, exceptuando cuando algo de cristal se rompa y haya riesgo de clavarse algún trocito que se haya quedado por recoger, para lo que podrá ponerse zapatos. Cuando vaya a cocinar deberá hacer uso del delantal. 
Imagino que, relajada en el sofá se tapa con la manta en presencia de su Am@ y ést@ le hace vestir de forma incómoda para que lo recuerde.





Tiene una tabla con los quehaceres domésticos repartidos en los siete días a la semana. Lunes y jueves hace la compra, sábados hace limpieza de casa, todos los días hace la cena y, si coincide que se come en casa, la comida. Por supuesto está pendiente de la colada y la hace cuando es necesario, tras recogerla, la plancha, guarda la suya y la de su Am@ la deja sobre la mesa del salón porque el armario del Am@ está prohibido abrirlo sin su expreso permiso.
Si se acumula la colada porque ha tenido unos días de locos. ¿Se enfadará y la reprenderá por no saber gestionar el tiempo o aceptar demasiados trabajos o compromisos o será comprensiv@ y dejará que lo recupere cuando pueda? Imagino que le deja un atuendo de sirvienta francesa sin ropa interio y le ordena realizar una tarea para lo cual es necesario estar flexionada, dejando las nalgas al descubierto y azotándole con un vara de vez en cuando mientras realiza la tarea mientras la humilla y le reprocha. ¿Tendrán una lista de comidas vetadas?

Sexualmente la esclava estará siempre a disposición para cuando se la requiera. Sólo aquellas prácticas que supongan un riesgo para la salud estarán exentas de realizarse, pudiendo utilizar la palabra de seguridad acordada (ver anexo 1) en caso de que se sienta realmente sobrepasada. Así mismo puede ser usada por quien su Am@ desee.
Imagino muchas prácticas, spank, anal, humillación, bondage... También que le obliga a obedecer a otr@ Am@, a realizar a un/a sumis@ lo que le ordene... Le deja una nota en la mesa del salón con una bolsa al lado, dice "mañana vienen a cenar dos amig@s, este será tu atuendo, te quiero limpia por dentro y por fuera con la cena hecha a las diez en punto". Tras una cena donde todo está correcto deja que jueguen con su esclava, tras poner y sacar varios plugs se ríen aludiendo a lo bien educado que tiene el culo y comprueban que se comporta igual con su polla sin emitir un sólo quejido. La lleva a un local BDSM donde la obliga a que muestre a tod@s su educación y lo bien que se le da realizar sexo oral. 

Laboralmente tiene derecho y obligación de trabajar siempre y cuando su condición se lo permita (enfermedad, embarazo, cuidado de familiares, etc) y no desatienda sus obligaciones de esclava. Su Am@ puede vetar los empleos que considere oportunos así como decidir cuándo debe dejarlo o modificar las condiciones del mismo. Durante la jornada laboral su Am@ no realizará peticiones que pueda acarrearle problemas.
Imagino que el/la Am@ se muda y hace que lo deje todo para seguirle. Imagino alguna petición en un día tranquilo de trabajo, como que vaya al baño y le mande una foto de ella desnuda o de su coño.

Económicamente aportará al domicilio lo que se haya pactado previamente. Los gastos del hogar no será necesario justificarlos a no ser que el Am@ lo ordene (ver anexo 2). Los gastos personales deberán ser aprobados previamente por su Am@.
Imagino qué ocurriría si se olvidase y realizase una compra personal como cosmética o ropa.

Las relaciones interpersonales de nueva índole tendrán que ser previamente aprobadas (ver anexo 3). Si en algún momento el Am@ considera que se debe modificar o finalizar la relación con cualquier persona que considere la orden será acatada. No quedan excluidos de dicha decisión familiares ni compañeros de trabajo.
¿Qué ocurrirá si no puede mantener relación con nadie fuera del trabajo por un periodo largo de tiempo? ¿Se agobiará con el aislamiento? ¿Y si el/la Am@ considera que tiene que dejar de ver a un familiar porque cree que es dañino para ella?

La esclava tiene derecho y obligación de realizar por su cuenta y de forma adecuada todas las ingestas diarias así como su higiene y sus obligaciones laborales y del hogar. Todo aquello extra-rutinario tendrá que ser consultado con su Am@ de forma previa.
Me pregunto si al Am@ le resultará en algún momento tedioso controlar todo siempre y se le pasará alguna cosa, hará la vista gorda en alguna cosa o si en algunos periodos de tiempo dejará de controlar lo que su esclava hace.

El tiempo que le quede restante podrá realizar libremente actividades como deporte, leer, estudiar, navegar por redes o ver la televisión. Quedan vetadas todas las redes sociales exceptuando previo consentimiento.
Me imagino que ese día no le apetece verla de arriba a abajo por la casa y le ordena quedarse sentada en un rincón hasta que le de una orden. ¿Aguantaría dos días así?

Todo aquello ordenado por su Am@ será acatado sin quejas y de forma adecuada.
Me pregunto cada cuánto habría que repasar las normas. ¿Y si le ordena algo tan importante como el matrimonio, darle descendencia o cambiar de profesión? 

De incumplir cualquier norma su Am@ tendrá derecho de actuar en consecuencia como considere oportuno. Nunca será algo que perjudique su salud ni ilegal.
¿Habrá una lista de castigos acordada según la gravedad y/o reincidencia de la falta? ¿Qué tipo de castigos serán? ¿Algo que cause dolor físico? ¿Algo que cause dolor emocional? ¿Algo que haga reflexionar y que haga que no se vuelva a repetir?



Anexo 1. Palabra de seguridad: se utilizará el semáforo, amarillo para avisar de que se está llegando al límite y rojo para expresar la necesidad de detener toda actividad.
Anexo 2. Gastos del hogar: alimentación, gasolina, seguros varios (vehículos, salud, etc), recibos domiciliados varios (luz, gas, agua, teléfono), reparaciones del domicilio (electrodomésticos, obras, etc).
Anexo 3. Relaciones personales de nueva índole: todas aquellas personas con las que se entable conversación sobre temas privados y no generales quedando exentas las relaciones intralaborales, familiares, amistades ya conocidas y las necesarias para la comunicación básica diaria.

sábado, 6 de octubre de 2018

Entrada sin título


En estos últimos tiempos no sé muy bien sobre qué escribir, información sobre prácticas hay literalmente “de sobra”, además, me recuerda a hacer trabajos de campo y me siento como si hiciese un resumen para el colegio... aburrida. Así que he decidido que esta entrada sea espontánea y voy a escribir como si me explayase con un amigo. 
Ya hace un tiempo que las normas que puso las tengo interiorizadas, ya no se me olvidan. Hay otras cosas que hago no porque me las pida, si no porque me nacen así, por ejemplo, para decisiones importantes como cambiar de empleo o de lugar de residencia le pido opinión y suelo actuar en función de lo que él piense. Sé que suena tóxico y si hace seis años me dijesen que actuaría así me reiría y diría que esa no puedo ser yo porque siempre he sido muy de hacer y deshacer mi vida en función de lo que me parecía sin pedir opinión a nadie. No actúo así porque no sea autónoma, ni porque no sea capaz de tomar decisiones, antes de conocerle me iba muy bien haciéndolo sola. Tampoco sé explicar muy bien por qué me comporto así, creo por un lado me importa su opinión porque, a parte de mi Amo, es mi pareja y quiere lo mejor para mí, y, por otro lado, es la persona más sensata que he conocido además de un modelo a seguir en muchos aspectos. La experiencia que da la edad supongo que también suma...


El caso es que, una vez que ya interiorizas todo y, aunque hemos ido probando cosas nuevas como realizar peticiones de/a otra pareja, es como si quisiera más. No en el área sexual, me refiero a la parte emocional, esa que te nace cuando te dicen “hoy te vas a poner esta ropa” y te guste o no te la pones o cuando dices que te vas a la cama y te dicen que no, que esperes un rato más. La verdad es que no sé explicarme muy bien... espero que alguien me entienda.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Nada BDSM


No quiero ser feliz. Matizo, no quiero ser feliz si me va la vida en ello. ¿Curiosa contradicción? No, tiene más lógica de que se ve en un principio. Parece que hoy en día estamos obligados a tener únicamente buenos momentos, a mostrar solo los colores de arco iris de toda la gama de colores que es la vida. ¿Seré feliz? Por supuesto, habrá pequeños momentos en que sentirás ese bienestar personal, esa gratificación. Esos días en los que estás contento, aunque sean pequeñas cosas las que te hagan sentir así. O quizá sean grandes. Quizá te toque la lotería en forma de un hijo sano. O quizá te toque de forma literal... Quién sabe lo que el caprichoso futuro nos deparará. ¿Seré infeliz? Por supuesto, la vida nos da reveses a mano abierta, de esos que pican y te marcan los cinco dedos. Esa sensación de que todo va mal y no puede ir peor, aunque peor siempre pueda ir. La palabra infelicidad me evoca palabras muy distintas, miedo, enfado, frustración, tristeza, desasosiego, ansiedad... Pero, si me diesen el don de poder sacar esos días de mi vida no lo haría. Las emociones “negativas” en sí no son nocivas, sólo hay que aprender a comprenderlas y actuar. El miedo te pone en alerta y te hace huir o evitar un peligro, en definitiva, supervivencia. Algo tiene que ponernos en guardia de que eso no es lo que queremos en nuestra vida. Algo tiene que decirte que necesitas un cambio. Puede que el cambio requiera de otro lugar, de otras cosas... O puede que sólo requiera de otras perspectiva.

domingo, 15 de julio de 2018

Un minutito y volvemos


Indecisa, inconformista, inquieta, impaciente son algunos de mis defectos, digo defectos porque aún no he aprendido a utilizar esa parte de mí de forma que yo considere sana. Bien, el caso es que mi situación actual no es, ni por asomo, la que yo tenía en mente cuando empecé con este nuevo proyecto de vida. El hecho de pensar, imaginar, anticiparse me vuelve a dar una gran bofetada de realidad. Parece que no aprendo. Bueno, no es del todo cierto, esto me ha enseñado a valorar muchas cosas, y no hablo de nada material... además de poder encontrar calma en medio de un caos, cosa que jamás había logrado. No es que yo sea una persona muy zen, ni sea de esas personas que ven lo positivo y se centran en eso, ojalá, creerme que lo intento y últimamente parece que hasta lo consigo, puede parecer un pequeño paso para muchas personas pero para mí es uno enorme. Bueno el caso, llevamos muchos años queriendo viajar, podría poner excusas varias pero lo cierto es que si no lo hemos hecho ha sido porque, a veces, tenemos una especie de parálisis mental, como una fusión de un Pepito Grillo cenizo con un Harry Potter tocapelotas que cuando piensas en moverte te aturulla de pensamientos negativos y hace que te quedes en standby (pereza, falta de tiempo, volverás cansada y luego trabajas, mira qué caro sale y un largo etc). A veces miro cinco años atrás y pienso cómo era yo, era mucho más atrevida, alocada, impulsiva, independiente, no sé si esa parte simplemente la he ido perdiendo porque es “lo que toca” con la edad o qué, sinceramente. El caso, que he hecho de mi capa un sayo, y así, “a lo loco” nos vamos a donde el destino (y el bolsillo) han permitido.



Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Jean Paul Sartre.

Casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo. 
Abraham Lincoln.

Realmente la felicidad como construcción social me parece una quimera, pero si tuviese que apostar por algo, diría que son esos pequeños momentos en los que te dices a ti mismo "ojalá esto durase eternamente" y son efímeros así que hay que intentar disfrutarlos al máximo, o eso es lo que pienso. 

lunes, 25 de junio de 2018

Tiempos pasados



Le pasa la mano por la espalda acercándola a él, le magrea las tetas sin demasiado tacto y la lleva a su pecho, la agarra del pelo y su cara queda mirándolo, besa su cuello, lo muerde... La maneja del pelo, como si de una correa se tratase. Qué mejor correa que esa. Ella queda en frente de la cama con un pie en el suelo y la otra pierna encima de las sábanas revueltas. Empuñando su melena tiene unas bonitas vistas, así de abierta tiene acceso a todo lo que desea, su coño, su culo. Lástima que no se esté quieta, pero lo acabará estando, a todo caballo salvaje se lo acaba domando. Se la mete sin vacilar, hasta el fondo, con fuertes embestidas, mientras sube su pierna para clavársela todo lo adentro que pueda. Ella medio girada lo mira desafiante, le gusta y le reta, es algo que le encanta... provocar. Araña su pecho, él le aparta la mano, tensa su pelo haciéndola mirar al frente.

- No sé qué te has creído zorrita, tres horitas de tratarte delante de la gente como a una igual y mírate, no tienes remedio

La azota con firmeza mientras la cavalga. Uno, dos, tres... Ella forcejea, no se lo va a poner tan fácil, esta noche no.

- Empieza a ponerse bastante rojo, no juegues, mañana vas a pasar muchas horas sentada.
- Oh! Qué problema tan grande... - responde con sarcasmo

Le tapa toda la boca con brusquedad y tira de ella hasta pegar su espalda a su torso.

- O te comportas, o haré que te comportes – le chorrea sudor por la frente, se lo limpia con la mano y le vuelve a tapar la boca – Chúpalo.

Ella saca la lengua y chupa lo que puede de su mano. Él le estruja los carrillos con rabia, le da una bofetada y le susurra al oído que no la quiere escuchar.

- No quiero oírte, ni un gemido, ni una queja.¡ y tampoco quiero que te muevas ni un puto centímetro. ¿Te ha quedado claro?
- Sí, Amo.
- Que bien respondes cuando quieres.

La reclina quedando a cuatro patas sobre la cama, la sujeta de las caderas y vuelve a la carga. No puede negar que esta cachonda, tiene mojados ambos muslos de todo lo que sale de su coño. Una de sus manos tira y aprieta de su cintura hacia él y la otra la azota una y otra vez hasta que su nalga izquierda adquiere un color púrpura. Ella se intenta llevar las manos atrás para impedir que la siga azotando pero él le coge los brazos por detrás y la hunde en el colchón mientras se la sigue clavando de forma violenta. Se corre, y cae sobre ella dificultándole la respiración con su cuerpo tendido sobre ella.

- No vayas a pensar que he terminado contigo – dice mientras va hacia el baño de la habitación – ponte a cuatro patas con la cabeza apoyada sobre la cama, las piernas abiertas y las manos a la espalda.

Cuando sale del baño ella esta tal cual le ha ordenado. Le pasa la mano por el coñito húmedo... tiene algo de sangre. Coge el bote de lubricante, le abre las nalgas y deja caer un buen chorro. Mete sus dedos, uno, dos, tres.

- Que rápido vamos hoy... que cerda te pone que te obligue, ¿eh? Que te fuerce a obedecer quieras o no niñata malcriada.

Ella gime, eso le cabrea, le dijo que no quería oírla. Coge sus bragas mojadas y se las mete en la boca.

- Así verás qué calladita te quedas mientras dejas ese culo bien dispuesto para que tu Amo se lo folle.

Se la mete sin dilación, la lentitud del principio dura poco...

- Ha tardado menos tu culo en adaptarse al tamaño de su polla que tu coño – le pasa la mano por los pechos y se los estruja, tira de su pelo haciendo que su cuerpo quede a unos diez centímetros del colchón – Me encanta que seas tan puta... Mi puta - le susurra.

Masajea su clítoris, puede sentir sus gemidos ahogados.

- ¿Quieres correrte?

Intenta decirle “sí Amo” pero sólo se escucha un balbuceo. Cada vez frota con más fuerza su clítoris, su vagina, presiona con fuerza para luego soltar y frotar y volver a hacer presión con el dorso de su mano.

- Vaya, no te oigo, será que no tienes demasiadas ganas aún – dice mientras esboza una sonrisa burlona.

Siente que no puede más, va a explotar en un orgasmo sin que él le haya dado permiso y eso es una falta grave. Se saca las bragas de la boca empujándolas con la lengua.

- Por favor Amo, por favor, ¿puedo correrme? - suplica con fervor, sabe que no tiene mucho tiempo y necesita un sí inmediato así que entona la súplica.
- Córrete, perra, córrete para tu Amo.

Explota su orgasmo en el frenesí de saberse usada, forzada, sodomizada, azotada... Qué extraño se le hace que palpite el coño habiéndosela follado por el culo.

- Te has quitado las bragas de la boca sin permiso Mara – ella lo mira de reojo y mira al suelo, no hace falta que lo diga, está arrepentida, se le nota en la mirada – Vé a ducharte, lo arreglaremos otro día.

martes, 29 de mayo de 2018

De bares


Sentada en la terraza del bar da un largo trago a su bebida mientras se relaja escuchando música y redacta el trabajo que tiene pendiente. La tarde es tan horrorosamente calurosa que nota como una gota se desliza por su pecho hasta el ombligo, disimuladamente se mete la mano dentro de la camiseta para aliviarse del sudor mientras mira detenidamente las mesas de al lado, como imaginaba todos están a sus cosas. Sonríe de saberse invisible, le encanta la sensación de hacer cosas levemente obscenas delante de las personas sin que se den cuenta. Cierra el portátil, va a descansar un poco, total, dos mesas más adelante hay un grupo muy escandaloso que no la deja concentrarse. Su mirada se cruza con una chica sentada con sus amigos, mientras charlan y se ríen ella la mira, ¿se habrá dado cuenta de que se ha metido la mano por la camiseta antes? Sólo de pensarlo le entra una risa que mezcla timidez y diversión. La mira de arriba a abajo y se percata que no lleva sujetador, puede ver como los pezones rozan su camiseta con cada movimiento. Se imagina así, claro que a ella no se le notaría tanto, si algún día cumpliese una orden así ¿alguien se daría cuenta? Sólo de imaginarlo empieza la explosión en su coño. Últimamente está tan susceptible... se muerde el labio y ladea la mirada mientras resopla. Es hora de irse, se sienta en la barra a esperar la cuenta.

- ¿Nos pones otra ronda? - Dice una voz de mujer a su izquierda.

Es la chica del sujetador, no puede evitar mirarla, sus pezones son hipnóticos.

- ¿me mirabas?
- Sí, ¿tampoco llevas bragas?
- ¡¿Cómo?!
- Pues eso, que si llevas bragas
- Claro que llevo bragas - responde en un tono molesto
- Que pena, estarías mucho mejor sin ellas – Recoge sus vueltas y sale del bar.

En realidad no sabe ni cómo han salido esas palabras de su boca, no es nada propio de ella, parece que las palabras broten solas de su boca.
El corazón le va a mil. Ni siquiera la conoce de nada y parecía molesta. Qué más da, está en la gran ciudad, no la tiene que volver a ver. Se ríe para sus adentros asimilando lo que acaba de hacer. Al llegar a casa allí está él tumbado en el sofá. Se tumba encima suyo, lo besa y lo abraza.

- Últimamente nos vemos poco, te echo tanto de menos...
- Yo también te echo de menos – responde mientras le besa el cuello – hemos quedado en el Mundo de la Tapa en media hora con Ana y Mikel.
- Pero.. ¿hoy?
- Sí, ¿qué pasa?

Es el bar del que viene, sólo de pensar que puede seguir allí esa chica hace que se ponga de todos los colores.

- No, nada... ¿no podemos ir a otro sitio?
- Pero si antes me has escrito un WhatsApp diciendo que te apetecía cenar allí, de verdad que a veces no te entiendo, ya le he dicho a esta gente que íbamos allí, otro día vamos a otro sitio.

Se le nota por el tono de voz que está molesto y ya tiene unas cuantas faltas escritas en su libreta cuyos castigos aun no han llegado así que no rechista más.

- Bueno, voy a maquillarme y arreglarme a ver si con suerte, en caso de que esté, no me reconoce - se dice para sus adentros -.

Ana y Mikel están ya en una mesa de dentro del local cuando llegan. Respira aliviada, ha entrado tan directa por la vergüenza que ni siquiera se ha dado cuenta si la chica de los pezones seguía allí. Se saludan y comienza una charla distendida. Siempre acaban hablando de trabajo, en cierto modo es lógico, comparten profesión y empresa, es divertido cuando se ríen de situaciones laborales con ese humor negro mezclado con sarcasmo. Ana tiene el don de saber llevar las conversaciones siempre a su terreno, lo extrovertida que es le encanta, no se cansa de escucharla. Ríen todos a una mientras cuentan anécdotas. La cerveza empieza a hacer efecto, necesita ir al baño.

- Si me disculpáis un momento, voy al baño.

Nada más entrar es como si un jarro de agua fría le cayese encima, es ella. Qué cara de pánfila debo de tener ahora mismo, piensa. Siente como se ruboriza y empieza a sudar. Ella la mira de arriba a abajo.

- Hola, vienes más guapa.
- Hola, gracias – le responde.
- Me llamo Mariona – extiende la mano a modo saludo.
- Mara – se seca las manos y se la estrecha.
- Te he visto varias veces, ¿vives por aquí?
- Sí, vivo cerca

Entra en el baño, parece que el chorro nunca se acaba. Por no moverse un poco más y se orina encima. Escucha como se abre y cierra la puerta. Suspira aliviada al pensar que a la salida ya no tendría que verla. Suena el agua del grifo caer, se extraña, pensaba que no habría nadie más dentro. A la salida ve que es ella lavándose las manos. Qué raro que aún siga allí. Un calambre de morbo y vergüenza le recorre toda la espalda. ¿Le recriminará sus palabras? Actúa como si nada, a veces la naturalidad es la mejor arma, se dice con convicción. Se lava las manos. Ella se le queda mirando de forma descarada.

- ¿Necesitas algo? - dice con un tono un tanto seco, vale que le haya dicho algo que no debía sin conocerla pero tampoco ha sido para tanto.

Saca unas bragas del bolso y las deja encima del mármol, en segundos le pasan mil cosas por la cabeza. Está tan excitada que puede notar como se le empapan todas las bragas. La mira de arriba a abajo.

- ¿Llevas de repuesto o qué? - le dice con una sonrisa entre burlona y divertida.

Le coge la mano y se la mete en el vaquero, que coño tan suave, joder está tan mojada... Fija su mandíbula obligándola a mirarla fijamente. Le encanta como besan las mujeres, coger suavemente con los dientes su labio de abajo y tirar suavemente de él la enloquece. Mete los dedos en ese mar de excitación mientras frota con la base de su mano el clítoris, subidas y bajadas rítmicas y firmes mientras hace salir y entrar los dedos. Dios... desprende fuego. Ya no se besan, sólo se desafían con la mirada mientras se tocan. Suena el chirrido de la puerta al abrirse, saca la mano empapada rápidamente. La pared de la entrada ha impedido que las vean, les ha ido de poco.

- Ha sido un placer, espero que coincidamos algún día
- Yo también

Mara se sienta en la mesa.

- ¿Porqué has tardado tanto? De charleta con alguien, ¿no?
- Sí, con una chica con la que coincido algunas veces.

Tras un par de horas de cena y copas se despiden. Por el camino él le da un beso en el cuello.

- Hueles a excitación, cuando lleguemos a casa quiero que me lo cuentes todo zorrita.

Si hay algo que la excita es lo humillada que se siente al relatarle ese tipo de cosas, como una niña cuando siente que debe dar explicaciones por algo que ha hecho que no debería.